Colombia se enfrenta a dos escenarios tras abrir una nueva etapa comercial con EE.UU. a través del Tratado de Libre Comercio (TLC). Uno de ellos augura un crecimiento de las inversiones y exportaciones, por la liberación de aranceles que contempla el tratado. Y otro, el que genera temor, está ligado a un posible impacto en la agricultura de ese país.

El gobierno colombiano ha hecho cálculos que se inclinan en una balanza más favorable que desfavorable. Las proyecciones del ministerio de Comercio, Industria y Turismo anticipan que el convenio permitirá triplicar en los próximos cinco años el valor de las exportaciones a EE.UU., al ubicarlas en unos US$50.000 millones.

Y aunque la administración de Juan Manuel Santos reconoció que los TLC tienen siempre ganadores y perdedores, alegó que los primeros son la gran mayoría. Para los segundos, Santos ofreció “todo el apoyo para adaptarse a las nuevas circunstancias”.

Los exportadores e industriales colombianos, que apoyan el TLC, refieren que con el acuerdo vigente los productos que se beneficiaban de la exoneración de aranceles con la ley de preferencias (ATPDEA, en inglés) ya no tendrán que preocuparse de ese beneficio para entrar sin pagar tributos. Además, una lista de unos 1.000 productos que no contaban con preferencias podrán gozar de la liberación de aranceles con el tratado.

Antes del TLC, el arancel promedio que debían pagar los exportadores colombianos de productos que no estaban en el ATPDEA era del 15,4%.

En la otra orilla están los agricultores y los principales sindicatos de trabajadores, que anticipan riesgos ante el ingreso de productos de EE.UU. que reciben subsidios.

Las agrupaciones sectoriales advierten que más de 700.000 agricultores podrían perder sus empleos en los próximos cinco años, a consecuencia de una inundación de productos baratos de EE.UU.

“Colombia va a sufrir la misma suerte que México”, dijo a la agencia Reuters José Félix Lafaurie, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos.

El dirigente indicó que en México miles de ganaderos perdieron su fuente de ingreso tras la entrada en vigencia del Acuerdo de Libre Comercio para América del Norte.

Gustavo Triana, segundo vicepresidente de la Central Unitaria de Trabajadores, consideró que por la desproporción de la economía norteamericana con la colombiana, el TLC “va a arruinar al campo colombiano, va a arruinar la producción de alimentos del país”.

Un estudio divulgado la semana pasada en Bogotá por organizaciones no gubernamentales indicó que al menos el 70% de la población campesina de Colombia (1,36 millones de hogares) se verá afectada con una disminución del 16% en sus ingresos con el TLC.

Rafael Hernández, gerente de la Federación Nacional de Arroceros, sostuvo que a su sector le costará competir con sus pares norteamericanos, que “no solo cuentan con maquinaria, sino subsidios”. La subsistencia del sector “depende de lo que haga el gobierno”, acotó.

A tener en cuenta. Impuestos: Con el TLC, el 80% de los aranceles se eliminan para productos de Colombia y EE.UU.

Empleo: En el sector ganadero, alrededor de 370.000 personas podrían verse obligadas a abandonar el negocio porque no podrían competir con los productores de carne de EE.UU., según gremios colombianos.