En la madrugada de este martes, finalmente, los sindicatos del sector público lograron, al menos, tres acuerdos con las autoridades del gobierno costarricense. El principal de ellos fue asegurar un incremento salarial de aproximadamente US$9.77 a partir del segundo semestre de este año.

El rotativo La Nación detalló el tercer intento de negociación entre los sindicatos y el gobierno que comenzó al filo de las 2:00 p.m. y terminó a la 1:30 a.m. y que resultó ser el último gracias a los pactos conseguidos.

El segundo acuerdo que los más de 10 representantes de sindicatos lograron fue el incremento del 1% para el salario de los técnicos y superiores que correrá desde julio pero que será desembolsado hasta octubre.

El último acuerdo, más de fondo, fue la creación de una institución que administre el empleo público, separada de la Autoridad Presupuestaria, y la discusión de la Ley de empleo público que comenzará a ventilarse en la Comisión Nacional de Salarios con un plazo de seis meses para alcanzar acuerdos.

De no tenerlos, los sindicatos consideraron prudente que en el estado que se encuentre sea enviada al congreso para darle una definición y pronta aprobación.

Negociadores. La mesa de negociación se conformó por casi una decena de representantes de sindicatos como la Asociación Nacional de Educadores (ANDE), la Asociación Nacional de Empleados Público (ANEP) y el sindicato del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados.

Sin embargo, este último al igual que el sindicato de los docentes se levantaron de la mesa de negociación por que no encontraron eco a sus peticiones puntuales dijo Carlos Cabezas, secretario general de la Central General de Trabajadores (CGT).

Entre las autoridades de gobierno que encabezaron la mesa se encontró además de la presidenta de la República, Laura Chinchilla, los ministros de Trabajo, de Hacienda y de la Presidencia.

Ambos sectores habían entablado diálogo y negociaciones en dos ocasiones anteriores sin lograr verdaderos consensos. La situación había desesperado a los empleados públicos de manera que ya existían amenazas sobre la mesa de tomar acciones para ser escuchados, e incluso se mencionó la posibilidad de una huelga.

La Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), quienes se retiraron de la mesa antes del tercer y último intento de negociación ya había anunciado un paro para abril y otro para mayo en la conmemoración al día del Trabajo.