Buenos Aires. El Gobierno de Argentina declaró la guerra a la importación de jamón serrano español, pasta italiana y chocolate suizo, entre otros alimentos, para proteger un menguante superávit comercial, pero la polémica decisión podría avivar la ya elevada inflación.

El Gobierno, a través del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, apunta también contra compras en el exterior de enlatados de choclo, de tomate, duraznos y conservas de pescado, que se importan para evitar faltantes durante el año, cuando escasea la mercadería producida localmente.

"Muchos de ellos son productos que son imprescindibles para el equilibrio del consumo. De faltar esos productos, o habría faltantes, o habría deslizamientos de precios. Entonces entendemos que no es conveniente tomar una medida generalizada", dijo Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de Argentina, a una radio local.

Las restricciones no tienen forma legal, ya que se trata de una medida no escrita que incluso la presidenta Cristina Fernández negó, pero el ministro de Economía, Amado Boudou, las defendió y ejecutivos de empresas aseguran que el Gobierno los convocó para ordenarles que no importaran alimentos que se producen localmente.

Desconcierto ante medida. Gran parte de las prohibiciones recaen sobre productos destinados a clases de alto poder adquisitivo, que representan una porción mínima de las ventas totales, por lo que los empresarios están desconcertados sobre los fundamentos de la medida.

"Casi todos los productos que van a faltar son los productos de alta gama, es decir, las pastas secas italianas, los aceites de oliva y los acetos españoles e italianos, los chocolates de origen europeo, el jamón español y el prosciutto italiano", dijo a Reuters una fuente del sector supermercadista bajo condición de anonimato.

"Todo este tipo de cosas no pesan tanto en lo que es la facturación de los supermercados. De la venta de alimentos, los productos importados el año pasado, estamos hablando de los que van a ser permitidos y los que van a ser prohibidos, pesaron 1% de la venta de alimentos en el total", agregó.

En el sector supermercadista aseguraron que las limitaciones a las importaciones comenzaron a implementarse hace varias semanas.

Malos modales. Según fuentes del sector, desde hace tiempo los importadores deben pedir autorización a la Secretaría de Comercio para ingresar mercadería. Se espera que los consumidores comiencen a notar la falta de estos productos en las góndolas de los supermercados a mediados de junio. La medida disparó quejas en Brasil y la Unión Europea.

Miguel Ponce, portavoz de la Cámara de Importadores, dijo el martes que muchos de los camiones que estaban varados en la frontera pudieron ingresar al país a partir del lunes, luego de que Fernández dijera en Madrid, en el marco de una cumbre entre la UE y América Latina, que tales restricciones no existían.

Pero en el sector supermercadista consideran que se trata de algo temporal.

"Mi impresión es que las trabas van a seguir de facto, pero con mayor discreción. Creo que esto tomó demasiado estado público y quieren bajarle el tono. De todas formas vamos a tener que seguir pidiendo autorización para importar", dijo la fuente a Reuters

El superávit comercial de Argentina se derrumbó más de un 77% interanual en marzo, último dato oficial disponible, por un fuerte incremento en las compras al exterior, en momentos en que la actividad económica de Argentina se expande a buen ritmo.

Comentando las medidas no explicitadas, Boudou dijo la semana pasada que responden a "una política que venimos desarrollando desde el 2009, tiene que ver con preservar la balanza comercial y los puestos de trabajo en Argentina".

El sector argentino de alimentos y bebidas exporta US$12.000 millones anuales en productos procesados, e importa US$900 millones, según la coordinadora de las industrias de productos alimenticios.

El encargado de dar la orden de frenar las importaciones fue el secretario Moreno, conocido por sus rudos métodos para tratar con el sector empresarial, quien desde hace semanas mantiene encuentros con el sector de supermercados para explicar el alcance de las medidas.

"Las reuniones suelen ser monólogos del secretario", dijo la fuente del sector de supermercados. "Sólo algunos productos lograron zafar de las garras de Moreno, como el atún, que no se produce ni se procesa en el país, los palmitos, el ananá, la salsa de soja y algunas cosas más", concluyó.