Los prestamistas internacionales de Grecia cuestionaron algunas medidas del paquete de austeridad de 12.000 millones de euros (US$15.000 millones) preparado por el Gobierno y exigieron más detalles antes de aprobarlo, dijo este domingo un funcionario griego.

La llamada "troika" de inspectores de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional regresó a Atenas este viernes para concluir un reporte sobre los progresos de Grecia en el cumplimiento de los objetivos de su último rescate, que determinará si recibe más ayuda.

"Ellos podrían tener objeciones sobre algunas de las medidas. Ellos quieren detalles para comprenderlas", dijo el funcionario a periodistas luego de una reunión entre los inspectores del FMI, el UE y el ministro de Finanzas de Grecia.

Las medidas serán rechazadas si aquellos detalles no son entregados, dijo el funcionario, sin especificar cuáles eran las objeciones. El jefe de la misión del FMI en Grecia, Poul Thomsen, dijo a periodistas al final del encuentro que ambos bandos tuvieron una "buena reunión".

El plan de austeridad, por el cual el primer ministro Antonis Samaras aún debe persuadir a sus aliados políticos para que lo aprueben, contiene una nueva ronda de impopulares recortes de pensiones y salarios para los próximos dos años.

Miles de griegos se manifestaron contra las medidas de austeridad en una conocida feria comercial este sábado en la ciudad norteña de Tesalónica, y se esperan muchas más protestas para los próximos días.

Samaras también sostuvo reuniones con otros dos líderes políticos en su coalición - el dirigente socialista Evangelos Venizelos y el jefe de la Izquierda Democrática Fotis Kouvelis - para discutir los recortes. Los aliados políticos han objetado las severas reducciones en sueldos y pensiones porque buscan evitar más miseria a las personas de bajos recursos.