Estambul. El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, dijo el sábado que no descartaba completamente un proyecto de reforma fiscal apoyado por el Fondo Monetario Internacional que frene el gasto público.

Erdogan, no obstante, dijo durante una rueda de prensa que la adopción de la reforma se había pospuesto por ahora porque generaría problemas en las nuevas inversiones del sector público.

Turquía postergó la legislación de "normativa fiscal", pensada para reducir el déficit del presupuesto y la proporción deuda-PIB, en una medida que arrasó las expectativas de inversores de que sería introducida a tiempo para el presupuesto del 2011.

Agencias de calificación han advertido que la demora podría resultar en que los planes de reducción del déficit se diluyan.

"No estamos ignorando completamente la normativa fiscal, pero (...) casi opera como un FMI doméstico. Hemos pospuesto su adopción y podría ser aprobado posteriormente", dijo Erdogan.

Los mercados turcos cayeron inicialmente a comienzos de agosto cuando ministros del Gobierno anunciaron la postergación del proyecto de reforma porque podría señalar un gasto flexible antes de las elecciones parlamentarias de mediados del 2011.

Los mercados se recuperaron de sus pérdidas después de que la información del presupuesto siguiera mostrando altos ingresos tributarios al tiempo que la economía se recuperaba firmemente de la recesión del año pasado. Los votantes aprobaron un paquete apoyado por la Unión Europea para revisar la constitución.

El primer ministro opinó que el valor de la moneda turca, la lira, era "muy satisfactorio", en medio de un debate entre exportadores y el banco central sobre el actual régimen de tipo de cambio flotante que frena la competitividad de las firmas turcas.

"El mercado mismo determina el nivel de la lira bajo el régimen de tipo de cambio flotante y está en un nivel muy satisfactorio. Un régimen de tipo de cambio fijo perturbaría a la economía", dijo Erdogan.

La lira tocó un máximo de cinco meses esta semana contra un dólar en general a la baja pero retrocedió cuando el banco central elevó los requerimientos de reserva de los bancos y recogió la liquidez del mercado, incluyendo 1.500 millones de dólares en divisas.

Pero Erdogan dijo, en un aparente gesto a los exportadores, que las tasas de interés del banco central eran demasiado altas y que deberían reducirse más.

El banco ha desestimado llamados anteriores para que reduzca las tasas que ha hecho el Gobierno y fija la política monetaria a su discreción.

El banco central turco dejó su tasa repo de referencia a una semana en un 7 por ciento en su última reunión, el 16 de septiembre, y recortó sus tasas de crédito al día y de endeudamiento en 25 puntos base.