Bruselas. La Unión Europea (UE) abogará por usar "toda la flexibilidad" contenida en las reglas de disciplina fiscal, un propósito reflejado en la agenda estratégica para los cinco próximos años que debatirán este jueves los líderes, dijeron fuentes diplomáticas.

El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, presentará este jueves a los jefes de Estado y de Gobierno un documento con las prioridades de la UE durante la próxima legislatura, confeccionado tras consultar con los líderes y adaptado a los "tiempos de cambio" que vive el bloque comunitario tras salir de la recesión.

El texto, que consta de cinco puntos, pretende recoger las exigencias de todos los países europeos y está estrechamente vinculado con el nombramiento del candidato del Partido Popular Europeo (PPE), Jean-Claude Juncker, como presidente de la Comisión Europea (CE) y el reparto de los demás cargos en las instituciones comunitarias, apuntaron las citadas fuentes.

El texto trata por un lado de acomodar las exigencias de Italia y de Francia por un lado, que piden una interpretación más flexible de las reglas de disciplina fiscal, reforzadas a raíz de la crisis de deuda.

Por otro, Van Rompuy pretende atender igualmente al Reino Unido, que demanda menos interferencia y burocracia de las instituciones comunitarias.

En ese último aspecto, el documento reconoce que la UE debe concentrarse "en aquellas áreas en las que puede provocar un cambio real en las vidas diarias de los ciudadanos y las empresas" y en las que puede aportar un "valor añadido".

También indica que, en línea con el principio de la subsidiariedad, la UE debe actuar solo "cuando puede conseguir más que los países individuales por su propia cuenta" y que, donde "las autoridades nacionales están mejor situadas para obtener resultados, la Unión no debería interponerse en el camino", de acuerdo con el texto filtrado a los medios de comunicación.

Sobre el renovado debate sobre la austeridad y la necesidad de generar crecimiento puesto sobre la mesa por París y Roma, el texto afirma que la UE hará "pleno uso de la flexibilidad contenida" en las reglas existentes del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC).

Asimismo, admite que la Unión necesita "pasos audaces para fomentar las inversiones, crear empleos y alentar reformas para la competitividad", indicaron las fuentes diplomáticas.

Tanto el presidente francés, François Hollande, como el primer ministro italiano, Matteo Renzi, han asegurado no quieren cambiar las reglas del PEC, que fijan en el 3% del PIB el límite para el déficit y en el 60% el de la deuda pública, sino poder utilizar el "margen de flexibilidad" que ofrecen en su interpretación para que no cuenten, por ejemplo, las inversiones productivas.

Estos dos líderes plantearán en la cena de los jefes de Estado y de Gobierno de mañana sus propuestas para unificar el criterio en torno a esa interpretación más flexible del PEC, a cambio de apoyar el nombramiento de Juncker.

"Los reglamentos que regulan el PEC, el Six pack y el Two pack, no se van cambiar. No hay mayoría cualificada para modificarlo", señalaron las fuentes diplomáticas.

Este análisis coincide con la opinión de la canciller alemana, Angela Merkel, que rechaza suavizar las normas, pero se muestra dispuesta a aprovechar las "excepciones" previstas a cambio de reformas estructurales sostenibles.

Los países analizarán a finales de año si deben simplificar las reglas, como ha sugerido también el Fondo Monetario Internacional (FMI), que considera que hay demasiadas "capas" con las diferentes normas y que ello da pie a "diferentes interpretaciones y definiciones" políticas.

Por ello ha propuesto tomar como referencia común la reducción del ratio de deuda comparado con el PIB y no objetivos de déficit estructural.

Tanto el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, como su vicepresidente económico, Olli Rehn, han afirmado que las reglas ya contienen un margen de flexibilidad para dar más tiempo a los países si las circunstancias económicas son graves, y ya tienen en cuenta el valor estructural y no nominal.

Mientras, el propio Juncker ha dicho que las reglas de disciplina presupuestaria no se van a cambiar, sino a interpretar de acuerdo con el texto actual.