Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y líderes del Congreso alcanzaron el viernes un acuerdo de último minuto para evitar que el gobierno se quedara sin fondos, lo que habría golpeado a la economía y dejado a cientos de miles de trabajadores federales en casa.

Poco menos de una hora antes del plazo límite de la medianoche, los demócratas de Obama y los republicanos de oposición alcanzaron un plan de acuerdo duramente disputado que reducirá cerca de US$38.000 millones en gastos para el resto del año fiscal.

El congreso aprobó luego rápidamente una medida de financiamiento temporal para mantener al Gobierno federal funcionando la próxima semana, hasta que el acuerdo de presupuesto sea aprobado formalmente.

Si el gobierno se hubiese quedado sin fondos -por primera vez en más de 15 años- habría obligado a dar permisos a algunos de los 800.000 empleados federales, el cierre de muchos parques y monumentos nacionales, e incluso se habría demorado el pago para los soldados en Afganistán e Irak.

Pero el mayor incentivo para lograr el acuerdo podría ser los riesgos que un fracaso habrían implicado para Obama, sus correligionarios demócratas y los republicanos mientras gana fuerza la campaña para la elección presidencial de 2012.

La frustración del público por la lucha del sobre el presupuesto aumentó, mientras demócratas y republicanos se culpaban mutuamente por la posible falta de fondos para el gobierno.

"Tengo el agrado de anunciar que mañana el Monumento a Washington, así como todo el Gobierno federal, estará abierto y funcionando", dijo un sonriente Obama en una aparición durante la noche en la Casa Blanca poco después de que se logró el acuerdo.

El acuerdo contiene el mayor recorte al gasto en la historia de Estados Unidos, un victoria para los republicanos que se hicieron con el control de la Cámara de Representantes en noviembre bajo la promesa de reducir el tamaño del gobierno.

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien estuvo bajo una intensa presión de los conservadores del Tea Party dentro de su propio Partido Republicano para adoptar una postura aún más dura, dijo que el acuerdo despeja el camino para mayores recortes en los próximos años.

Sin embargo, Obama y los demócratas lograron derrotar un esfuerzo republicano por bloquear el financiamiento al control de la natalidad para la organización de planificación familiar, debido a que también financia abortos, aunque no con dinero público.

"Ambas partes debieron tomar decisiones difíciles y ceder terreno en temas que eran importante para ellos", dijo Obama. "Algunos de los recortes que acordamos serán dolorosos", agregó.

Congreso dividido. Sin embargo, la lucha hizo poco por mejorar la visión que los estadounidenses tienen de sus líderes políticos y planteó dudas sobre la capacidad de Obama y de un Congreso dividido para lidiar con temas mayores, desde aumentar el tope de la deuda federal a controlar el déficit de presupuesto.

Incluso algunos legisladores dijeron que la dura disputa envió un mal mensaje al resto del mundo.

"Ellos deben estar riéndose de nosotros ahora" en China, dijo el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, John Kerry.

Los temores de que la falta de fondos para el gobierno dañase el crecimiento económico había presionado al dólar y a los precios de los bonos del Tesoro de Estados Unidos el viernes. Todas las partes estuvieron de acuerdo en que el debate fue largo y doloroso.

"Ha sido un proceso penoso. Nosotros no lo hicimos a esta hora para crear drama. Lo hicimos porque ha sido muy difícil el llegar a este punto", dijo el líder de mayoría del Senado, Harry Reid, un demócrata.

Después de que se alcanzó el acuerdo, el directo de presupuesto de la Casa Blanca, Jack Lew, dijo a las agencias federales que continúen con sus operaciones normales.

Pero ciertamente habrá un enfrentamiento mucho mayor por el presupuesto el próximo año fiscal, que comienza el 1 de octubre.

Los republicanos ya se están comprometiendo a reducir impuestos y modernizar los programas de salud gubernamentales para los pobres y los ancianos, Medicaid y Medicare. El Senado controlado por demócratas posiblemente rechazará esos planes.

El cierre del gobierno habría sido negativo para Obama en su búsqueda de la reelección. Pero existen riesgos importantes para los líderes republicanos también, especialmente si son vistos como bajo el control de los radicales del Tea Party.

La lucha por el presupuesto ha dominado la agenda de Obama, incluso mientras lucha por equilibrar las principales preocupaciones de los estadounidenses -el empleo y la economía- con los desafíos de política exterior encabezados por los disturbios en Medio Oriente y la participación militar del país en el conflicto en Libia.