Washington. El más reciente plan republicano para evitar un cese de pagos en Estados Unidos es una feroz declaración de principios conservadores que presiona la posición negociadora del partido más hacia la derecha.

Por ello, podría ser el primer paso hacia un compromiso.

Al darle a los conservadores del Tea Party en la Cámara de Representantes una posibilidad para que impulsen su proyecto de ley favorito lo más que puedan, el presidente de la Cámara, John Boehner, podría lograr algo de la necesaria voluntad de un segmento de su partido que suele ver los esfuerzos por llegar a un acuerdo con sospecha.

Ese escenario podría facilitarle a Boehner la aprobación de una legislación aceptable para el presidente estadounidense, Barack Obama, y los demócratas del Senado, despejando la vía para un aumento en el límite de deuda antes del 2 de agosto, cuando el gobierno federal podría enfrentar una moratoria de sus obligaciones financieras.

Aunque Boehner elogió el plan de su partido durante una conferencia de prensa este viernes, dejó abierta la posibilidad de que la Cámara baja pueda asumir un compromiso que tome forma en el Senado y que hasta el minuto no ha logrado atraer a algunos legisladores.

"El programa de reducción, equilibrio y límite que la Cámara baja votará la próxima semana es un plan sólido para avanzar. Lleguemos a esa votación, y entonces tomaremos decisiones sobre lo que vendrá después", dijo durante una conferencia de prensa.

El proyecto de ley de recortes y limitaciones condiciona el aumento del límite de deuda a la aprobación de una enmienda constitucional que obligaría al gobierno federal equilibrar sus libros este año.

Las enmiendas constitucionales requieren una votación de dos tercios, algo improbable en el Senado controlado por los demócratas, e incluso podría ser difícil de lograr en la Cámara de Representantes.

Incluso si lograra su aprobación en el Congreso, la enmienda no entraría en efecto al menos hasta que 38 de 50 legislaturas estatales la ratifiquen.

Amplio respaldo. Economistas dicen que un requisito de presupuesto equilibrado ataría las manos del gobierno federal durante una recesión, cuando los ingresos tributarios se hunden y los costos de bienestar social aumentan, obligándolo a reducir el gasto o elevar los impuestos.

"Eso sólo empeoraría la recesión", indicó Dan Seiver, profesor de Finanzas del estado de San Diego. "Es exactamente el opuesto a lo que debería hacer una política fiscal inteligente", agregó.

Pero a nivel de maniobra política el plan es inteligente.

Los sondeos muestran que el público, especialmente los votantes republicanos, favorecen los requisitos de presupuesto balanceado por amplios márgenes.

"Hay una votación en la que (...) la mayoría de los republicanos de la Cámara se alinean con el público estadounidense", dijo Kevin Madden, un estratega republicano y ex portavoz de Boehner.

Algunos demócratas se han alineado detrás de la enmienda de presupuesto equilibrado, pero se espera que pocos apoyen la versión republicana, que también limita el gasto a 18% del Producto Interno Bruto y exige una votación de dos tercios para aumentar los impuestos.