Atenas/ Bruselas. Los ministros de Finanzas de la Unión Europea discutirán la crisis de deuda de Grecia la próxima semana, pero no decidirán sobre una nueva ayuda de emergencia hasta que una misión que llegó a Atenas este miércoles dé su veredicto sobre el avance de las reformas.

Aunque diarios griegos publicaron que ya se está fraguando un acuerdo para una ayuda adicional de la UE y el Fondo Monetario Internacional a cambio de un plan más profundo de privatizaciones, funcionarios de la zona euro han reducido las expectativas de que sea inminente un nuevo rescate.

Los ministros de Finanzas del bloque monetario que se reúnen este lunes probablemente le dirán a Grecia que debe cumplir con las metas de ahorros y de privatizaciones ya acordadas si desea un financiamiento de emergencia adicional el próximo año, dijo una fuente de la zona euro.

El viceministro de Finanzas de Alemania, Joerg Asmussen, dijo que no se puede tomar una decisión antes de los informes de los inspectores de la UE y el FMI sobre el avance de Grecia en el cumplimiento de las condiciones de su actual programa de rescate de 110.000 millones de euros.

"Habrá debate sobre Grecia la próxima semana. No se tomará una decisión", dijo Asmussen.

La misión se focalizará en el plan fiscal 2011-2015 y en el avance de Grecia en el proceso de recaudar 50.000 millones de euros en privatizaciones.

A un año del rescate que salvó a Grecia de la quiebra, ya parece más claro que necesitará más ayuda y que podría tener que imponer pérdidas a los tenedores de bonos privados.

Los mercados ya asumen que habrá algún tipo de reestructuración en el largo plazo para una deuda griega que ya alcanza los 327.000 millones de euros.

Los bonos griegos a 10 años actualmente cotizan en cerca del 55 por ciento de su valor nominal, con un rendimiento en el mercado secundario del 15,696%, sin grandes variaciones en la jornada del miércoles, pero más de un 3% por encima de lo que estaban a comienzos de año.


"Mezcla explosiva"

El país enfrentaba huelgas a gran escala el miércoles contra los recortes decretados por el Gobierno socialista a las pensiones y los sueldos, y las alzas tributarias, que son parte de su plan para cumplir con los objetivos de austeridad fiscal.

"La gente siente que no puede llegar a fin de mes y al mismo tiempo cree que estas políticas no son efectivas. Esta es una mezcla explosiva", dijo Costas Panagopoulos de la encuestadora ALCO.

Alemania, que como la mayor economía de Europa se identifica como la gran contribuyente en los préstamos a Grecia, Irlanda y ahora Portugal, ha dejado en claro que no puede dar más ayuda o mejorar las condiciones de los créditos sin que hayan compromisos fiscales a cambio.

La canciller Angela Merkel admitió que esta postura no la hará popular.

"En el debate sobre solidaridad en la zona euro y la estabilidad de nuestra moneda, yo hago preguntas a nivel europeo que casi nadie más pregunta y algunos probablemente las encuentran difíciles. Entonces, ellos dicen 'otra vez es una idea de Merkel'", comentó al diario germano Die Zeit en una entrevista.

La ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, intentó tranquilizar a los inversionistas respecto a que, mientras la ayuda extra a Grecia no se decida, está fuera de discusión una reestructuración de deuda.

"Nadie quiere seguir financiando a los países en dificultades así. Pero nosotros debemos hacerlo absolutamente, porque una reestructuración de deuda soberana enviaría un mensaje negativo tal a los inversionistas que toda la zona euro sufriría las consecuencias, el costo de refinanciamiento para todos los miembros se dispararía", dijo Lagarde a Le Figaro.

El encuentro ministerial del lunes también podría decidir sobre la eventual rebaja de tasas de interés del rescate a Irlanda, que como Grecia pretende lograr menores costos de endeudamiento.

Dublín se aferra a su reducido impuesto corporativo pese a la exigencia de sus socios de la UE de que lo incremente. También es cauta de promulgar medidas de austeridad a la rápida a cambio de mejores condiciones para sus préstamos por 85.000 millones de euros.

"No solo tenemos que remediar una economía quebrada, sino también tenemos que mantener cohesionada a una sociedad", dijo el ministro de Gasto Público, Brendan Howlin, al ser consultado sobre las razones por las que el Gobierno no acelera los recortes fiscales.

Portugal espera que los ministros de Finanzas de la zona euro aprueben su plan de ayuda de 78.000 millones de euros el lunes, pero podría encontrarse con el obstáculo político interno de Finlandia, donde al apoyo parlamentario para el rescate podría ser bloqueado por un partido anti-euro.

El Parlamento finés tiene el derecho a votar sobre los fondos del rescate y es poco probable que el tercer partido del país, los Verdaderos Finlandeses, suavicen su oposición o consideren hacer alguna concesión.

Consultado por si Finlandia podría participar en el plan para Portugal, el líder del partido Timo Soini dijo a Reuters: "si la mayoría lo decide; pero no con nuestros votos. Todos los Verdaderos Finlandeses votarán en contra".