Uruguay atraviesa un momento delicado. Con un inminente riesgo de que la crisis europea devenga en una tormenta financiera internacional, los economistas de primera línea advierten una fragmentación en la conducción económica, que puede generar un revés en la confianza de los inversores en el momento en que más se necesita transmitir calma.

Con matices, pero con una visión en común, los expertos temen que las divisiones en el gobierno resten tiempo y energías al blindaje de la economía uruguaya frente a la crisis. La incertidumbre en torno al mantenimiento del rumbo económico y al posible “giro a la izquierda” manifestado por figuras de peso en el equipo de gobierno, pone una cuota adicional de ruido y distorsiona el clima doméstico.

“¿Cómo es posible que en medio de esta tormenta internacional estemos coqueteando, poniendo en la vidriera a un equipo económico alternativo que habla de un giro a la izquierda que nadie tiene idea qué significa, cuando hay un equipo que ha conducido con seriedad y previsibilidad la economía?”, se preguntó el director académico de Ceres, el economista Ernesto Talvi, en el programa En la mira de VTV. “La verdad es que no me lo explico”, enfatizó.

La Rendición de Cuentas dividió el equipo de gobierno que decide la política económica. Al pedido de austeridad realizado por el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, apoyado por el vicepresidente Danilo Astori, se interpuso la visión de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y el ala de confianza del presidente José Mujica, que pidió un mayor impulso a las políticas redistributivas mediante una mayor asignación de fondos.

El director de la OPP, Gabriel Frugoni, cuestionó el rumbo de la política aplicada y en una entrevista con Búsqueda señaló que el gobierno debe “romper el statu quo” con un mayor énfasis en la redistribución, porque “las políticas macroeconómicas no resuelven todo”.

Según dijo a El Observador el economista Aldo Lema, socio y presidente de Vixion Consultores, “en estos momentos, uno percibe al Ministerio de Economía (MEF) más de arquero, deteniendo y tratando de frenar algunas proposiciones alternativas de política económica, que como un delantero en materia de políticas públicas que podrían ayudar a amortiguar el entorno externo”.

En su blog en internet, el economista Gabriel Oddone, socio de la consultora CPA Ferrere, llamó la atención sobre “los riesgos de fragmentar la conducción económica”. Para Oddone, no se trata de los contenidos ideológicos de un cambio de rumbo, sino en el hecho de que existan visiones encontradas a nivel de gobierno.

“En las últimas semanas hubo declaraciones públicas que permiten presumir diferencias en el gobierno sobre la delimitación de competencias institucionales” vinculadas a la política económica, señaló el experto. Y advirtió que este “no es el momento oportuno para proponer esta discusión“. La crisis europea y la desaceleración de las economías regionales, en un escenario de caída en el precio de los principales bienes que el país exporta, obligan a las autoridades a idear “una estrategia consistente única y una gestión coordinada profesionalmente”, dijo.

Un cambio de rumbo
Algunos analistas ponen el énfasis en la fragmentación, pero a otros lo que les preocupa es el posible significado de un cambio de rumbo.

“A mí me preocupa un posible cambio de agenda”, dijo a El Observador el economista Javier de Haedo. “Por un lado, tenemos una tripulación conocida y probada, con prestigio local e internacional, pero por otro un equipo desconocido, con una agenda que no se conoce del todo”, explicó. Las dudas no vienen por el frente macroeconómico, donde hay consenso sobre el manejo inflacionario prudente y un déficit fiscal sin grandes exabruptos. “La preocupación viene por el lado de lo micro, donde temo que el libreto de la OPP se parezca más al del gobierno Kirchner”, expresó De Haedo.

En defititiva, nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que el ala mujiquista del gobierno entiende por giro a la izquierda y políticas de redistribución del ingreso. Pero los contenidos que asoman, generan más preocupación que tranquilidad entre los expertos e inversores.

Según dijo el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte, “el contenido del ‘giro a la izquierda’ no está nada claro, pero parece muy poco enfocado en los temas de fondo que deberían concentrar la atención del gobierno: educación, inseguridad y establecer una agenda clara de reformas en materia de productividad”.

Señaló que las consecuencias de los desencuentros a nivel de gobierno “no son dramáticas”, pero que dado el deterioro en la percepción de los agentes económicos sobre la calidad de la política económica, “es evidente que sería mejor mantener una conducción que cuidara más la confianza de los agentes”.

En los próximos años, la inversión privada será fundamental para mantener el crecimiento económico y espantar la crisis. Según Aldo Lema, en un contexto de pleno empleo y de difícil aumento de la productividad, la inversión será el principal motor de esa expansión. “La evidencia empírica muestra que la estabilidad en las reglas de juego es factor fundamental para atraer capitales” en Uruguay, recordó.