La suba de la tasa de interés de referencia que definió el Comité de Política Monetaria (Copom) el pasado viernes ya provocó, como era previsible, un descenso del tipo de cambio. El dólar interbancario cayó ayer 1,5% y cerró en su nivel más bajo desde fines de mayo con un promedio de $20,666.

Los operadores y agentes privados se mostraron “sorprendidos” por la pasividad del Banco Central (BCU) y el República (BROU) que no intervinieron en la operativa de ayer, tras el anuncio de elevar la tasa de interés de 8,75% a 9% con el objetivo de controlar la inflación, que cerró el último año móvil a agosto en 7,88%, lejos del techo del rango objetivo oficial de 6%.En la operativa cambiaria de ayer se transaron US$ 10,9 millones, de los cuales US$3,5 millones se operaron a través de Bevsa y US$ 7,4 millones por los tubos (cambios). En la pizarra del BROU la divisa estadounidense cerró a $ 20,40 para la compra y $20,90 para la venta.

“Siempre que suben las tasas, el mercado espera que baje el dólar; por ese lado no hubo sorpresas”, explicó un operador a El Observador. Ayer, la mayor compra de dólares fue realizada por empresas privadas que necesitaban divisas y podían acceder a un “precio razonablemente más barato” que la semana pasada, indicó otro agente.

No obstante, como ocurre cada vez que se produce un ajuste importante del tipo de cambio, los operadores y bancos privados esperan la intervención del BROU o el BCU para que fijara un “piso” al descenso del tipo de cambio.

“Esperábamos que luego de la decisión del viernes, hoy (por ayer) iban a intervenir para no dejar caer mucho el dólar”, admitió el operador de una mesa de cambio local. De todas formas, el volumen de operación no fue significativo debido a que existe una “especulación” elevada porque se desconoce hasta dónde el BCU va a permitir un descenso del dólar.

“Se va testeando a ver dónde aparece el (Banco) Central. Si te ponés a vender muy agresivo, podés perder. Hoy (por ayer) no apareció nadie. Pero esto no quiere decir que mañana (por hoy) se quieran posicionar en $ 20,75”, advirtió un agente de un banco privado. Precisamente hoy se publicará el Índice de Precios al Consumo (IPC) de setiembre, un dato “relevante” para el mercado para determinar cuál puede ser la actitud de las autoridades para evitar un nuevo descenso del dólar.

Para un agente, es “evidente” que el gobierno sacó el foco de atención de la competitividad “para afuera y puso el ojo en contener la inflación”. Esto se vio reflejado en la decisión del Comité de Política Monetaria (Copom) que llevó la tasa de interés al nivel más alto desde junio de 2009, sabiendo que esto compromete la competitividad. En agosto, el tipo de cambio real cayó 2,8% en términos globales y 2,7% respecto a Brasil. “El recrudecimiento de las presiones inflacionarias externas y el sostenido consumo doméstico obligan a focalizar la preocupación en la estabilidad de precios internos”, explicaron las autoridades del Copom en su último comunicado.

Preocupación. El presidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo, expuso su malestar por la decisión del gobierno de elevar la tasa de interés para intentar controlar la inflación. “Sinceramente nos preocupa mucho la competitividad”, alertó. El empresario recordó que durante los últimos meses, el gobierno viene elevando la tasa de interés y no logra reducir las presiones inflacionarias.

“Primero le tiran nafta con más gasto buscando un espacio fiscal que no existe y después la quieren bajar con un vaso de agua, como puede ser la tasa de interés. No es lógico que esto tenga un efecto inflacionario”, criticó. Según Queijo, Uruguay está yendo a “contramano” de lo que hizo Brasil que rebajó aportes patronales y las tarifas de la energía para elevar su competitividad. “En un análisis global, seguramente aún tengamos números positivos por el efecto de la soja, pero a lo largo, esto va a repercutir en los niveles de ventas”, alertó.