Montevideo. El gobierno uruguayo busca obtener en organismos internacionales la mitad de los fondos que le faltan para cubrir sus necesidades financieras por dos años en caso de que la crisis de la deuda europea genere un impacto negativo en Uruguay, informó este jueves el equipo económico en el Parlamento.

La idea es abrir líneas de crédito contingentes por US$1.000 millones en cuatro entidades de crédito para sumar esos fondos a los más de US$1.000 millones que ya están en las arcas del Estado producto de emisiones de deuda, informaron las autoridades convocadas al Senado.

El ministro de Economía, Fernando Lorenzo, el director de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Andrés Masoller, y el presidente del Banco Central del Uruguay, Mario Bergara, señalaron –ante una pregunta del senador frentista Enrique Rubio– que el plan es lograr una liquidez equivalente al 7% del Producto Bruto Interno (PIB), que equivale hoy a US$2.800 millones.

Las gestiones se realizan ante la Corporación Andina de Fomento, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Latinoamericano de Reservas.

Aunque para el gobierno la economía está “sólida” luego de crecer ocho años consecutivos por encima de los promedios históricos, nubarrones cada vez más negros asoman por la crisis desatada en Europa y las consecuencias negativas de ese fenómeno inquietan al presidente José Mujica.

Este jueves el mandatario informó que su administración ya tiene en marcha gestiones con el objetivo de lograr créditos “ventajosos” aunque hoy en día sabe que no los necesita.

La intención es que, si el contexto mundial se complica y genera consecuencias adversas para la economía local, el país cuente con acceso al crédito asegurado y en condiciones favorables.

La previsión le daría al país la posibilidad de acordar formas de pago accesibles y tasas de interés más bajas. La estrategia es clara: anticiparse a una coyuntura económica complicada donde sería más difícil buscar financiamiento.

Mujica tiene presente el recuerdo de las decisiones adoptadas en 2008 y que dieron resultado con una crisis económica mundial con furia de fondo.

En ese momento Uruguay negoció con los organismos internacionales de crédito y logró, antes que la crisis se profundizara, un respaldo que fue gran alivio para el gobierno de Tabaré Vázquez.

Entonces el gobierno obtuvo acceso garantizado a créditos blandos en forma rápida. Esos recursos nunca fueron utilizados pero estaban a disposición del ministro de Economía y Finanzas de la época, el socialista Álvaro García.

Uruguay fue el único país de la región que en esa crisis no entró en recesión (dos trimestres consecutivos de caída de la economía) y con esa experiencia aún fresca Mujica recorre el mismo camino.

“Por las dudas”, el gobierno se está moviendo con el objetivo de obtener “créditos ventajosos”, dijo el mandatario en su audición de M24. “Esa es la forma correcta de proceder”, argumentó.

Sostuvo que la estrategia trazada en 2008 dio “excelentes resultados” para “no tener que caer en ajustes” e informó que el país “está hoy aprontando esos mecanismos”.

El presidente tiene otras ideas en marcha para tener cierta garantía de respaldo económico: la llegada del proyecto minero Aratirí, una inversión superior a los US$3.000 millones que sería la más importante de la historia en caso de concretarse, seduce al mandatario teniendo en cuenta los ingresos que obtendría Uruguay, calculados en US$500 millones anuales.

Pero Mujica ya lanzó una señal fuerte, más que nada hacia la interna. No quiere que ese monto se gaste en cualquier plan del gobierno sino que aspira a conformar con ese dinero un colchón anticíclico.

“Tenemos que maniatar la eventual demagogia que puede venir hacia adelante. La plata dulce es macanuda para gastarla fácil”, dijo el presidente a fines del mes pasado.

En esa exposición pública propuso la realización de un referéndum para consultar a la población justamente qué hacer con las divisas que quedarán en el país si la minera Aratirí concreta la explotación del hierro.

A su vez, Mujica mencionó el ejemplo de Noruega con el petróleo. Con el superávit de la venta de crudo, ese país creó un fondo de ahorro al que puede apelar en casos de adversidad económica.

Todas las acciones que tiene en mente el gobierno apuntan al mismo objetivo: hacer lo posible por disminuir la incertidumbre que se avecina.