La economía uruguaya redujo en el primer trimestre del año su actividad, luego de haber mostrado un excepcional desempeño en el último tramo de 2013. De esa manera, la actividad económica retoma la tendencia previa a la desaceleración, en un escenario en el cual la demanda externa profundiza su caída, arrastrando al agro y la industria, mientras que el consumo doméstico reduce levemente su dinamismo.

Según los datos de Cuentas Nacionales difundidos por el Banco Central (BCU), la economía uruguaya se contrajo 0,4% en el primer trimestre de este año respecto al último cuarto de 2013, dejando a un lado el efecto calendario.

Sin embargo, esa caída se da en comparación con un período de actividad particularmente elevada, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa de 4,6% interanual.

La caída del primer trimestre muestra que la aceleración del último tramo de 2013 fue motivada por factores pasajeros y no alteró la trayectoria a la desaceleración que la economía uruguaya venía mostrando en el mediano plazo.De hecho, durante el primer trimestre del año la economía uruguaya creció a una tasa de 2,4% interanual, mientras que en igual período del año anterior el ritmo de expansión era de 4,1%, moderando su ritmo de crecimiento.

El sector externo fue el principal ancla para la economía local en el primer trimestre, intensificando una caída que ya se percibía en el último tramo del año pasado. En el primer trimestre, las exportaciones cayeron 2% respecto a igual período de 2013, mientras que el dato anterior mostraba una contracción de 0,8%. En tanto, las importaciones aceleraron su aumento, desplazando gasto doméstico en consumo e inversión, y por lo tanto, presionando a la baja el crecimiento económico.

Mientras que en el cuarto trimestre del año pasado, las compras de bienes y servicios al exterior crecían 3,8%, en el primer tramo de 2014 pasaron a crecer 10,8%.La demanda doméstica para el consumo sigue siendo el motor del crecimiento económico, pero un motor de menor potencia.

El gasto de los hogares creció 4,5% en el primer trimestre, por encima de la actividad económica en su conjunto. Sin embargo, ese aumento estuvo levemente por debajo del crecimiento de 4,8% interanual del último cuarto de 2013. La inversión, en cambio, acelera su crecimiento, movida por el sector público, y alcanza una tasa de expansión de 8,5% interanual, muy por encima del 1,9% del trimestre anterior. Ese mayor nivel de inversiones explica, en parte, el fuerte incremento de las importaciones durante el comienzo del año.

Sectores de actividad. La caída del sector externo arrastró consigo a algunos sectores clave de la actividad en el primer trimestre del año, en particular al agro y la industria. En el caso del agro, la caída interanual fue de 5,3%, explicada principalmente por un menor desempeño del rubro ganadero, que se vio afectado por una faena vacuna históricamente baja. En tanto, la industria contrajo su actividad 2,3% respecto al año anterior, explicada por un deterioro de las ventas al exterior, en particular del sector papelero, los frigoríficos y otros rubros de la industria alimenticia.

La construcción, por su parte, también se sumó a la baja, con un deterioro de su actividad de 2,1%, principalmente por la culminación de las obras de la planta de Montes del Plata, en Colonia.Por su parte, el comercio y los servicios siguieron mostrando un comportamiento expansivo, aunque redujeron su ritmo de aumento, pasando de una tasa internual de 5,3% a una más moderada de 4,2%.

En tanto, el sector transporte, almacenamiento y comunicaciones mantuvo un aumento acelerado de 7,7%.Pérdida de competitividadEn diálogo con El Observador, la economista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte, puso el énfasis en la caída del sector externo, en particular de las exportaciones, atribuida a una pérdida de competitividad del país. Según sostuvo, “esta coyuntura requeriría de un ajuste de las políticas macroeconómicas, pero es difícil que eso suceda a la luz de los tiempos electorales”.

Al igual que Schandy, el analista Pablo Moya, de la consultora Oikos, se mostró sorprendido por los bajos registros de crecimiento económico. “El sector exportador es el que más nos debe preocupar y la caída del sector industrial es un reflejo de eso”, sostuvo.En tanto, Alfonso Capurro, de CPA Ferrere, manifestó que el dato refuerza la proyección de la consultora de que la economía va a crecer este año entre 2,5% y 2,8%, con una fuerte desaceleración respecto al 4,4% del último año.