Las exportaciones uruguayas enfrentarán este año amenazas desde varios frentes. Las políticas proteccionistas de los principales socios comerciales, la pérdida de competitividad proveniente de una inflación elevada y un tipo de cambio apreciado, y el riesgo creciente de una recesión a nivel mundial, son los principales retos para las colocaciones en el exterior.

Así lo señaló el centro de investigación y análisis económico internacional, Economist Intelligence Unit (EIU) vinculado a la revista británica especializada, The Economist, en la revisión de febrero de sus perspectivas políticas y económicas para Uruguay.

Por el lado de la demanda, las exportaciones deberán enfrentarse a un panorama desalentador. La crisis que afecta a Europa extiende sus daños más allá del viejo continente y para los expertos británicos, la posibilidad de que los líderes europeos logren una solución a tiempo, es muy reducida.

“Consideramos que hay un elevado riesgo de una recesión global” con un “debilitamiento de las perspectivas económicas de los principales socios comerciales del país”, señala el informe difundido entre los clientes y suscriptores.

Pero ese debilitamiento en las economías de mayor relevancia para Uruguay –que son además los países vecinos– no solo lleva a un deterioro de la demanda producto de una menor actividad, sino también a un cambio en la política comercial desfavorable al libre intercambio de mercaderías.

EIU espera que la “impredecibilidad política de Argentina” se mantenga y tanto el gobierno de Cristina Fernández como el de Brasil presenten una “tendencia creciente al proteccionismo”. En ese contexto, señala que “pueden esperarse tensiones diplomáticas periódicas, en la medida en que las barreras no tarifarias por parte de los países socios del Mercosur, creen dificultades a las exportaciones uruguayas”.

Competitividad

Y todavía hay más dificultades. Por el lado de los precios, los pronósticos de los economistas británicos no son más auspiciosos. “Las exportaciones enfrentan crecientes problemas de competitividad”, sostienen. “Nuestras proyecciones sugieren una modesta apreciación real de la moneda”, lo que implica una nueva caída del tipo de cambio real, que en el último año registró un deterioro de 7,2%. De esa manera, los productos uruguayos pierden atractivo respecto a los del resto del mundo.

La caída se debe a dos factores. El precio del dólar baja más en Uruguay que en otros países –o en todo caso, sube menos– y al mismo tiempo los precios aumentan a una velocidad mayor.

“Con una demanda doméstica relativamente sólida en el corto plazo –que permitirá a los productores pasar a precios el aumento de sus costos– y expectativas de inflación en alza, esperamos que el alza de precios se mantenga por encima de la meta objetivo durante todo el período estudiado”, explican los expertos.

El aumento del salario en un contexto de cifras récord en el mercado de trabajo, lleva a que los registros de inflación –actualmente en 8,05%, dos puntos por encima del techo del rango meta oficial– se vean indiferentes al “debilitamiento de los precios de las materias primas”.

Los economistas de EIU consideran que el combate inflacionario se verá resentido por “las presiones” de los grupos de izquierda, dentro y fuera de la coalición de gobierno, para “focalizar más las políticas de gobierno en la reducción de la pobreza y la redistribución del ingreso”, lo cual va a “incrementar el gasto público”.

Durante la última semana, el gobierno anunció su intensión de gastar en políticas sociales los US$140 millones que se generaron como diferencia entre las proyecciones de déficit fiscal (1,4%) para 2011 y el menor desequilibrio registrado (0,8%).