Montevideo. La inversión inmobiliaria y en particular la construcción desplazaron a la compra de tierras y a las colocaciones en entidades financieras como los principales polos de atracción de capitales extranjeros dentro del país en la última década. No solo cambió el destino de la inversión externa sino también su origen. La región adquirió una mayor relevancia mientras que los países desarrollados redujeron su participación en la inversión local.

Además, en los últimos años los capitales extranjeros aumentaron su importancia para el país. En 2001 financiaban 10,4% de las inversiones realizadas, mientras que en el último año representaron 31,2%. Los datos desagregados por origen y destino procesados por el Banco Central (BCU), a los que accedió El Observador, permiten realizar un análisis pormenorizado del fenómeno.

Hace diez años los capitales extranjeros, provenientes en buena parte de la región y de Estados Unidos, se colocaban en instituciones bancarias y otras entidades financieras. En el año 2001, previo estallido de la crisis económica, los establecimientos financieros recibieron 61,2% de la inversión extranjera directa.

Una vez que el sistema local colapsó y la economía uruguaya profundizó su recesión, los capitales frenaron su afluencia. Con la recuperación de la economía local y de los precios de las materias primas alimenticias, comenzó un período de importante crecimiento en el mercado internacional y la tierra se convirtió en el nuevo polo de atracción para los inversores del mundo.

En 2003, 49,2% de los US$416 millones que ingresaron al país para colocarse en inversiones directas fueron destinados a la compra de tierras, mientras que la intermediación financiera absorbió solo 13,6% de los capitales extranjeros y la inversión inmobiliaria apenas 4,4%.

La región redujo fuertemente su participación en comparación con los registros anteriores a la crisis, de 35,9% en 2001 a 7,4% dos años después, al igual que EEUU. Europa –Francia e Inglaterra, principalmente– ganó participación durante ese período.

Paulatinamente, la región fue recuperando participación en las inversiones en Uruguay, junto con Estados Unidos. Al mismo tiempo, el perfil de las colocaciones registró una nueva transformación. La compra de inmuebles pasó a ser el destino de 13,6% de la inversión extranjera en 2005; 29,6% dos años después y 31,3% en 2009.

El crecimiento de la demanda interna y, en particular, del ingreso de los hogares uruguayos y el aumento de los precios medidos en dólares, hizo más atractiva la colocación en ladrillos dentro del mercado uruguayo.

Si bien medido en moneda local el incremento del precio del metro cuadrado evolucionó en sintonía con el ingreso de las familias, la baja en el tipo de cambio llevó a que el precio en dólares del metro cuadrado pasara de US$467 en el promedio de las transferencias realizadas en 2003 a US$826 en 2009, con un incremento de 77%. Durante el mismo período, la inversión extranjera en el rubro pasó de US$18,2 millones a US$498 millones colocados.

La tierra, en tanto, si bien creció en millones de dólares como destino de la inversión extranjera, perdió peso en el total. La serie de datos proporcionada por el BCU sobre inversión extranjera en compra de campos y costos asociados a la primera producción, arrojó un pico de US$ 204,7 millones en 2003. Luego en 2004 se redujo a la mitad y de allí en más comenzó un paulatino incremento en valores absolutos. Sin embargo, como porcentaje del total mantuvo una fuerte tendencia a la baja hasta 2006, cuando representó únicamente 7,8% de la inversión extranjera directa.

En 2008 la compra de tierras por parte de extranjeros alcanzó un pico de US$404 millones, cuando en un solo año la inversión en el sector superó a la acumulada durante los tres períodos y medio anteriores. Ese año la compra de tierras alcanzó una participación de 19,2% en la inversión extranjera directa, muy lejos todavía de los niveles de 2003.

Durante toda la última década, Argentina fue el principal origen de la inversión extranjera en Uruguay, con 29% de los capitales que ingresaron al país en la última medición anual.

Brasil, por su parte, recién a partir de 2006 empezó a cobrar relevancia, de la mano de la compra de las principales empresas agroexportadoras del país. A comienzos de la década representaba menos de 1% del total, mientras que entre 2006 y 2008 pasó de 3,7% del total a 8,7%, y desde entonces se mantuvo en valores cercanos.

El mismo proceso se observa con los capitales estadounidenses, que pasaron progresivamente de representar 0,5% del total en el año 2004 a 10,5% durante 2009, según los datos del BCU.