El gobierno de Uruguay realizó este miércoles un swap con el Banco Mundial convirtiendo US$500 millones a yenes, pasando de tasa variable a fija, para reducir el riesgo cambiario en su portafolio de deuda y disminuir su costo asociado al pago de intereses.

El swap involucró dos préstamos previamente otorgados por el organismo -ya desembolsados por el país sudamericano- por un monto total equivalente al de la transacción y con un plazo de 15 años.

"Tras la operación, esta deuda cambia de una tasa variable Libor en dólares (actualmente de 0,90 por ciento anual), a una tasa fija en yenes de aproximadamente -0,40% anual (negativa en 40 puntos básicos)", dijo en un comunicado la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía.

La divergencia entre las políticas monetarias desplegadas por Estados Unidos y Japón representa una oportunidad para "reducir el costo esperado de financiamiento de la deuda del Gobierno", teniendo en cuenta el beneficio asociado a la diferencia en las tasas de interés, dijo el comunicado.

El gobierno procura reducir el peso de la divisa estadounidense en la deuda denominada en moneda extranjera, teniendo en cuenta la paulatina apreciación global que experimenta el dólar.

De acuerdo con el último reporte oficial de abril, el 56% de la deuda soberana uruguaya se encontraba denominada en moneda extranjera, con un 53% del total en dólares y un 3% en yenes y euros. El restante 44% corresponde a moneda nacional.

Asimismo, la migración a una tasa fija reduciría el impacto vinculado a una eventual alza de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Hasta ahora, del total de la deuda, un 94 por ciento se asociaba a tasas fijas y apenas un 6 por ciento a tasas variables.