A la hora de realizar el presupuesto, ni las autoridades ni los analistas privados esperaban que la economía alcanzara un crecimiento de 8,5%. Ese crecimiento imprevisto de la actividad económica obliga al Estado a transferir en el próximo año US$120 millones adicionales a la educación, que pueden ser empleados únicamente por la Administración Nacional de Educación Pública (Anep) y la Universidad de la República.

El Presupuesto promete un gasto anual en educación equivalente a 4,5% del Producto Bruto Interno (PBI): el problema es que al comienzo de cada ejercicio, esos fondos deben ser asignados a ciegas, con una proyección que no siempre se ajusta a la realidad.

Tal fue el caso de 2010, cuando el gobierno asignó los fondos a los distintos organismos de la educación asumiendo un crecimiento de 6,5% en la actividad uruguaya. Para solucionar ese desfasaje, el Presupuesto obliga a las autoridades a adicionar la diferencia al año siguiente, en la primera Rendición de Cuentas luego de conocido el dato de PBI.

Mayor presupuesto. La información actual de ejecución presupuestal permite tener una idea muy aproximada de los recursos que tendrá que transferir el gobierno a la educación.

Según los cálculos realizados por El Observador, en la Rendición de Cuentas de este año las autoridades deberán engrosar la transferencia a la educación pública en el equivalente a US$120 millones, que es la diferencia entre lo efectivamente ejecutado durante 2010 y el monto que permitiría alcanzar 4,5% del PBI.

Esos US$120 millones están compuestos por US$98 millones vinculados directamente al crecimiento más acelerado de la economía y otros US$22 millones que corresponden al gasto proyectado de la ANEP y UdelaR que no se utilizó durante el último ejercicio.

Si bien los datos no son definitivos, las cifras de utilización de recursos a diciembre difundidas por la Contaduría General de la Nación (CGN) arrojan un estimativo bastante aproximado. Según señala el informe, de los US$1.492 millones presupuestados para los dos mayores organismos de la educación, se utilizaron US$1.470 millones.

El gasto de la enseñanza está compuesto además por los organismos de educación policial y militar, educación dentro del INAU, la dirección de Educación del Ministerio de Educación y Cultura y los gastos vinculados por el Plan Ceibal, que entre todos representan menos de 13% del gasto total. Si bien aún no existen registros accesibles sobre esos rubros, sí es seguro que no se gastó más de lo presupuestado y en todo caso, el monto que deberá agregar el gobierno a la Rendición de Cuentas para la educación puede ser mayor al estimado.

De esa manera, solo por el crecimiento de la economía uruguaya en el último año mayor al esperado, la educación recibirá un adicional de US$197 millones hasta 2014, en el supuesto de que se mantengan las proyecciones de crecimiento asumidas por el gobierno al presentar el Presupuesto 2010-2014.

Según dijo este miércoles el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, en entrevista con El Espectador, “la mayor expansión de la economía redunda en una mayor disponibilidad de recursos para las instituciones de la educación pública”.

Al mismo tiempo señaló que el “mayor crecimiento económico durante el año 2010 implica un ajuste de los créditos presupuestales en 2011 por la diferencia entre lo que habíamos proyectado y lo que efectivamente ocurre”.

Estructura del gasto. El último artículo del Presupuesto sostiene que los fondos adicionales que traspase el gobierno a la educación deben caer en la órbita de la ANEP o de la UdelaR.

Es decir que de los US$120 millones que se adicionarán en la siguiente Rendición de Cuentas, US$ 96 millones le corresponderán al órgano que nuclea la educación primaria y secundaria.

De mantenerse la actual distribución del gasto, la autoridad no destinará más de US$ 8 millones al rubro inversiones, y US$ 78 millones al pago de sueldos. La estructura de gastos actual ocupa 81,3% de los recursos al pago de remuneraciones al personal, 10% a los gastos de funcionamiento y el restante 8,7% a la realización de inversiones, entre las cuales se encuentra la creación y mantenimiento de escuelas y liceos.

Desde la Federación de Profesores de la Enseñanza Secundaria (Fenapes) se denunció la semana pasada que en el liceo de Delta del Tigre hay un solo water para ser utilizado por 200 alumnos. Si el incremento presupuestal que va a tener la ANEP a partir del 2011 se destinara a comprar inodoros –estamos hablando de US$ 110 millones– se podrían comprar 884.000 water con cisterna (precio actual promedio por unidad en el mercado $ 2.500).

Tanto en Secundaria como en Primaria se ha apelado en los últimos años a las llamadas “aulas prefabricadas” como solución para sanear de firma temporal problemas de infraestructura. En Secundaria, actualmente hay instaladas 46 aulas en todo el país.

Éstos son isopaneles (paneles de chapa que cuentan con una plancha de poliuretano de 10 centímetros), que por fuera tienen un aspecto similar al de un contenedor, y cuyo arrendamiento cuesta en el entorno de $ 20.000 mensuales.

En Primaria la situación es distinta. Se desconoce con exactitud desde el Consejo cuántas son las aulas de este tipo que están instaladas a nivel nacional, según indicó a El Observador el consejero Héctor Florit. Según el jerarca “muchas de estas aulas se levantan sobre una platea (y no son móviles) y otras se trasladan íntegras; algunas son contenedores adaptados y otras con paneles”.