Conforme el préstamo al consumo se encareció en el sistema bancario y los uruguayos se mostraron menos optimistas respecto al futuro de la economía, las familias pusieron un freno a la toma de crédito durante el tercer trimestre del año.

Durante el período que va de julio a septiembre, el crédito concedido a los hogares por las instituciones que operan en la plaza local aumentó 3,2% medido en pesos reales –una vez descontado el efecto de la inflación–, la tasa más baja desde que el crédito retomó su crecimiento en el tercer trimestre de 2010.

Los datos fueron procesados por El Observador a partir de información proporcionada por las instituciones locales al Banco Central (BCU).

El aumento del financiamiento bancario representa un freno importante respecto al segundo cuarto del año, cuando las familias aumentaron 8,9% sus deudas bancarias en términos reales.

En el último trimestre de 2010, el crecimiento del crédito alcanzó un pico de 14,8%, que se desaceleró rápidamente en el período siguiente.

Por el lado de la oferta, la desaceleración en el crecimiento del crédito coincidió con que se encareció el crédito concedido a mediano plazo por los bancos a las familias, que es la opción más solicitada para el financiamiento del consumo.

La tasa de interés promedio a la cual los bancos prestaron en pesos a las familias durante el tercer trimestre del año fue de 47,8%, según datos de la autoridad monetaria. De esa manera, el costo del crédito a través de los bancos aumentó 3,5 puntos porcentuales respecto al período abril-junio.

En los últimos 12 meses relevados, la tasa de interés del financiamiento bancario aumentó siete puntos porcentuales, lo que impacta de forma importante en las decisiones de los agentes a la hora de evaluar la conveniencia del fondeo.

Por el lado de la demanda, el clima tampoco fue el más adecuado para que el crédito bancario mantuviera su tendencia de crecimiento acelerado.

La confianza del consumidor cayó 11,1% durante el tercer trimestre del año, con un fuerte retroceso de la predisposición a la compra de bienes durables –que son, por su naturaleza, artículos susceptibles de ser adquiridos mediante financiamiento–. Así lo señala la encuesta mensual realizada por el Programa de Opinión Pública y Confianza Económica de la Universidad Católica y Equipos Consultores.

Pero no en todos los hogares del país la preocupación por la crisis externa y el mayor costo de financiamiento llevan a recapacitar el endeudamiento.