Los depósitos bancarios de uruguayos en el exterior del país registraron un fuerte crecimiento durante el primer trimestre del año. No solo se trató del mayor incremento si se lo compara con los países de la región, sino también la expansión más grande desde el estallido de la peor crisis financiera del país, en el año 2002.

Según los datos procesados por El Observador a partir de información divulgada por el Banco Internacional de Pagos (BIS, por su sigla en inglés), los depósitos de uruguayos aumentaron en
US$1.302 millones durante el primer trimestre del año, hasta un total de US$7.995 millones, lo que implicó un crecimiento de 19,5%.

Una expansión tan importante solo se registró durante el segundo trimestre de 2002, cuando la crisis local y la pérdida de confianza en el sistema financiero llevó a que muchos ahorristas uruguayos mudaran sus depósitos a cuentas en bancos del exterior.

Pero a diferencia de ese año, el crecimiento de las colocaciones de uruguayos en instituciones bancarias fuera del país no acompañó un proceso de fuga de depósitos locales, sino que , por el contrario, las colocaciones de uruguayos en la plaza local también crecieron de forma relevante.
En los primeros tres meses del año, los depósitos de residentes en el sistema local se elevaron 5,5% medidos en moneda extranjera, por lo cual no se puede interpretar la evolución de los fondos fuera del país como un retiro de la confianza en los bancos uruguayos.

La trayectoria de los depósitos de residentes locales fuera de frontera se habían comportado a la baja en los últimos trimestres. En el año y medio cerrado en diciembre de 2011, mostraban una caída de 24%.

El anuncio y la concreción de un gravamen a los intereses generados por la tenencia de activos en bancos del exterior por parte de las autoridades, actuaron como un desincentivo a mantener dinero en cuentas fuera del mercado doméstico. En los 18 meses a diciembre de 2011 retornaron al país US$2.110 millones.

En la región

El aumento de los fondos fuera de frontera de residentes durante el primer trimestre del año fue más pronunciado que en el resto de los países de la región.
La suba fue incluso mayor que la registrada en Argentina, cuya economía enfrenta una dura crisis de confianza.

Los datos del BIS muestran que las colocaciones en el exterior crecieron 2,1% en el país vecino durante el primer trimestre. Las dificultades impuestas por el gobierno para evitar la fuga de divisas impide a muchos argentinos retirar sus fondos del país. Incluso, los mecanismos que utilizan algunos titulares y empresas para fugar su dinero –a través de sociedades anónimas creadas en terceros países–, llevan a que el BIS no reconozca como de origen argentino un gran volumen de depósitos a lo ancho del mundo.

En Brasil, en tanto, las colocaciones fuera de frontera cayeron 1,5% durante el período. Aparte de Uruguay, también Colombia y Perú registraron crecimientos significativos de los activos en bancos más allá de fronteras, con tasas de crecimiento de 12,6% y 11,8%, respectivamente.

El peso de los depósitos

Los depósitos en el exterior tienen un importante peso en Uruguay en comparación con la región. A nivel local, las colocaciones externas significan 30,3% del total de depósitos de los uruguayos residentes y equivalen a 17,1% del Producto Interno Bruto (PIB).

En el promedio de la región, esos fondos representan 6,8% del PIB. Venezuela es el segundo país después de Uruguay, con una participación de 12,4%. En Argentina y Brasil, en tanto, el peso relativo es de 5,1% y 1,3% del PIB, respectivamente.