El Observador de Uruguay. En un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) los resultados arrojaron que entre el período 2011-2016 las pérdidas y el desperdicio de alimentosen Uruguay constituyen el 10% de la oferta disponible que tiene el país para el consumo humano.

Según datos a los que llegó el grupo de trabajo interinstitucional que realizó el primer estudio que se hace en el país en base a materia prima, el valor estimado de las pérdidas es de US$600 millones, que equivale a 1 millón de toneladas de alimentos al año.

De todas formas, el informe destaca que lo niveles de pérdidas alcanzados en Uruguay son inferiores a los de América Latina, principalmente porque la gran parte de las cadenas relevadas exportan la mayoría de su producción, habiendo alcanzado un alto nivel de tecnificación.

La oferta de alimentos para el consumo humano en Uruguay alcanza las 10 millones de toneladas por año, con 9 millones (88%) de producción nacional de las que el 80% se exporta, señala el documento.

Para la realización del estudio –que se comenzó en mayo de 2017- se tuvo en cuenta el 90% del valor bruto de producción agropecuaria del país: cereales, oleaginosos (soja), frutas y hortalizas, caña de azúcar, carnes, lácteos y pescado.

Los pérdidas en volumen por cadena representaron: 25% para cereales, 20% para lácteos, 19% para la caña de azúcar, 15% para la soja, 12% para frutas, hortalizas 12% y 8% para la carne.

En este sentido, los pérdidas en volumen por cadena representaron: 25% para cereales, 20% para lácteos, 19% para la caña de azúcar, 15% para la soja, 12% para frutas, hortalizas 12% y 8% para la carne.

Sin embargo, al valorizar las pérdidas en términos monetarios, la carne posee una alta incidencia en el total con un 43%. La siguen las frutas y hortalizas con un 23%, los lácteos con un 10% y la soja con 9%. Los cereales implican un 8% de las pérdidas, mientras que en el caso del pescado representa un 4% y en el de la caña de azúcar apenas un 2%.

Dentro del total de pérdidas y desperdicio, el 66% se produce en etapas de producción y poscosecha y el 11% se registra en el consumo. El restante porcentaje es divide entre procesamiento de los alimentos (15%) y la distribución (8%).

Según el estudio, los motivos de pérdidas más importantes a nivel de producción primaria y poscosecha son el manejo de los predios tanto a nivel animal como vegetal, el almacenamiento de la producción vegetal, la infraestructura vial y la cadena de frío de los productos que lo requieren.

Con respecto al caso industrial, el mayor factor que incide en las pérdidas es el desaprovechamiento de subproductos comestibles, la falta de tecnificación y automatismo y el control de los procesos.

En la etapa de distribución, inciden la falta de infraestructura a nivel mayorista y minorista, las carencias en el mantenimiento de la cadena de frío y la falta de gestión y logística.

Según explicó la ingeniera en alimentación, Patricia Lema, aunque hay cosas que se pueden mejorar en cuánto al desperdicio de alimentos, también existen algunas pérdidas que son inherentes a los propios procesos de producción y distribución.

"No hay alguien culpable de nada. No es solo un eslabón que se tiene que hacer cargo de la solución porque se considera el desperdicio desde distintas circunstancias. Hay pérdidas que se pueden reducir, pero otras son intrínsecas, inherentes a la cadena, porque cada cadena, cada etapa, tiene su propia lógica", explicó la profesional encargada de la presentación del estudio.

En tanto, a nivel de hogares se realizó una encuesta de carácter piloto, que permitió sacar algunas conclusiones desde el punto de vista cualitativo sobre hábitos de planificación, alimentación y desperdicio de consumo en Uruguay. Sin embargo, los profesionales a cargo aclararon que aún los tamaños de las muestras consideradas no son suficientes para sacar conclusiones.

El estudio fue realizado por la Fundación Ricaldoni, la Facultad de Ingeniería, el Instituto de Estadística de Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la Udelar y la consultora Equipos.