Montevideo. El crecimiento sostenido de la economía uruguaya y su solidez frente a la crisis de 2008 llevaron a que tanto empresarios como consumidores mantuvieran en alto sus expectativas, aun frente a un contexto de dificultades a nivel global. Sin embargo, esa constante parece haberse revertido en los últimos meses. En agosto, tanto las empresas como los hogares interiorizaron parte del pesimismo que domina a las economías del mundo.

El principal factor de incertidumbre para los empresarios proviene del mercado externo. El estancamiento de la economía europea, una fuerte desaceleración de Estados Unidos y una menor perspectiva de crecimiento para los países emergentes dan cuenta de una reducción del mercado objetivo.

Si a eso se suma la baja de los precios internacionales –en agosto se produjo la primera reducción en 14 meses– y un incipiente sesgo proteccionista en las políticas de los países más próximos –que son también los más relevantes para la economía local–, el escenario resulta menos prometedor.

“En agosto, las expectativas empresariales industriales confirmaron la tendencia descendente de los meses anteriores, en particular las que refieren al comportamiento futuro de las exportaciones y el desempeño económico”, señaló el Departamento de Estudios Económicos de la Cámara de Industrias (CIU), en su última Encuesta Industrial. Incluso en lo que respecta al mercado interno, los empresarios levantaron la guardia.

De hecho, en la última medición, las expectativas respecto a la evolución de la economía en los próximos seis meses abandonaron el terreno optimista por primera vez, desde noviembre de 2009. El porcentaje de empresarios que espera una mejora en las condiciones (9,2%), es igual a aquel que augura un empeoramiento de las condiciones macroeconómicas.

Sin embargo, 59,9% de los encuestados esperan que la economía se mantenga en su nivel actual. El mes anterior, 11,8% de los industriales tenían una percepción optimista mientras que 7,2% se mostraban pesimista respecto al contexto económico.
En lo que respecta a las ventas al exterior, el porcentaje de empleadores que esperan una mejora se redujo de 23% a 20%, mientras que en el caso del mercado local, el número cayó de 10% a 5%.

Los productores hacen bien en desconfiar de la sostenibilidad de los actuales niveles de crecimiento del consumo privado. La última encuesta del Programa de Opinión Pública y Confianza Económica (Popce) de la Universidad Católica y Equipos Consultores arrojó que las malas nuevas provenientes del exterior no solo erosionan las expectativas de los empresarios, sino también de los hogares uruguayos.

“La fuerte incertidumbre en los mercados financieros internacionales afecta las expectativas sobre el futuro de la economía uruguaya”, además de que “aumentan las expectativas de mayor desempleo y cae la de ingresos esperados del hogar”, señaló el Popce en su último comunicado.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se deterioró 5,8% en agosto y se ubicó 11,2% por debajo del registro de igual mes del año anterior. De hecho, las expectativas respecto a la marcha de la economía para el próximo año cayeron 6,4%, mientras que para el mismo período la percepción de las finanzas personales de los encuestados se redujo 0,3%.

La baja de las expectativas de los inversores y consumidores se ve en línea con el menor optimismo por parte de los expertos respecto al crecimiento de la economía uruguaya.

En la última encuesta realizada por el Banco Central (BCU) entre consultores, académicos e instituciones financieras, la mediana de las respuestas evidenció un deterioro de las expectativas de crecimiento para 2011, de 6,5% a 5,78%. Para el próximo año la corrección también fue significativa, de 4,9% a 4,45%.

La economía uruguaya se desaceleró en el segundo trimestre del año, de un crecimiento desestacionalizado de 2,1% en el período enero-marzo, a 0,5% en la última medición. Sin embargo, el consumo y la inversión siguieron pujando con fuerza.