Con una tasa del 7,8% de su población, Uruguay es el país latinoamericano con menores niveles de pobreza crónica, según el estudio “Los olvidados” presentado por el Banco Mundial (BM).

El reporte subraya que el promedio regional alcanza el 21% y que uno de cada cinco ciudadanos de América Latina –unos 130 millones de personas– vive en situación de pobreza crónica. En la última década, el 8% de los no pobres cayeron en algún momento en esa situación, agrega el BM.

Argentina y Chile son los siguientes países con mejores resultados. En el extremo opuesto se ubican países como Nicaragua, Honduras y Guatemala. Este último, tiene al 50% de población en pobreza crónica. Aun así, a pesar de ser el país con menor porcentaje de población en dichas condiciones, Uruguay ha sido que ha creado menos programas de asistencia social en la región. Entre 2000 y 2011, generó 10 programas de este tipo mientras que Argentina, posicionado en primer lugar en este aspecto, creó 40 programas nuevos.

Por otra parte, Uruguay también se posiciona como el segundo país con población en pobreza crítica más optimista sobre expectativas de un futuro mejor, precedido por Brasil. Guatemala es el país con menos expectativas de mejora.El BM proyecta que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina se ralentizará a 1,7% en 2015, desde el 6% que alcanzó en 2010.

En enero, la Cepal dijo en un informe que la reducción de la pobreza se había estancado en la región, con escasas variaciones desde los niveles de 2012. De los 130 millones de personas clasificadas bajo la pobreza crónica, muchos viven en áreas urbanas, donde es más difícil contactarlos: Los esfuerzos anteriores para la reducción de la pobreza se concentraron en áreas rurales, según el estudio.

Algunas de las poblaciones más pobres se concentran en regiones particulares de un país, como en el caso del estado de Ceará, en Brasil, cuya tasa de pobreza es el doble de la tasa de todo el país.El estudio del BM indica que la permanencia de las personas en situación de pobreza no solo se debería a la falta de educación, servicios de salud o de salud básica, sino que también habría factores psicológicos en juego. “La pobreza te puede dejar en un estado mental complicado, y ese estado puede hacer más difícil escapar de la pobreza”, dijo Jamele Rigolini, uno de los autores del estudio.