La subida de precios y su acelerada evolución comenzó a afectar en febrero la confianza de los consumidores en el devenir de la economía uruguaya. Conforme los expertos elevan sus proyecciones para éste y el próximo año, y advierten sobre las consecuencias de un agravamiento en el horizonte inflacionario, la autoridad monetaria alista medidas para la reunión del próximo miércoles.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró en febrero un revés de 3,2%, luego de alzas espectaculares en los meses de diciembre y enero, motivadas por las fiestas, los ajustes salariales y la disminución en la conflictividad laboral.

Pero el relevamiento mensual realizado por el Programa de Opinión Pública y Confianza Económica (Popce) de la Universidad Católica y Equipos Consultores, da cuenta en febrero del efecto del alza de precios sobre las expectativas de los consumidores, que condujo a niveles de confianza 6,2% inferiores a los de febrero de 2010.

“La aceleración de la dinámica inflacionaria y las mayores expectativas de aumentos de precios que trajo aparejado estarían profundizando su impacto negativo en la confianza de los consumidores”, señalaron los expertos en su informe mensual.

De hecho, en el último mes las expectativas de desempleo de los consumidores uruguayos aumentaron 28,6%, a los máximos valores desde 2008, en los meses en que la inflación interanual se acercaba a 10%. Según el Popce, de continuar en niveles elevados, la inflación “podría tener un mayor efecto negativo sobre la confianza de los consumidores”.

Pero no solo los hogares se muestran preocupados por el alza de precios. Los expertos encuestados mensualmente por el Banco Central (BCU) corrigieron al alza sus expectativas inflacionarias. La mediana de las estimaciones para el cierre del año pasó de 6,8% a 7,3%. De esa manera, las proyecciones de los agentes se alejaron más de la meta oficial, que a partir de junio se ubicará en el rango de entre 4% y 6%.

Sin embargo, los expertos prevén que en los próximos 12 meses las presiones inflacionarias comiencen a ceder. De hecho, para febrero de 2012 esperan que el alza de precios se desacelere a 6,76%, cierre el año en 6,7% y en los próximos 18 meses se ubique en 6,51%, un registro igual al esperado en el mes anterior.

El ministro de Economía, Fernando Lorenzo, dijo esta semana en San Pablo que el gobierno va a “trabajar para alcanzar” el rango objetivo y para eso hará uso tanto de políticas fiscales como monetarias.

Un problema.  Que la confianza del consumidor se vea afectada por el repunte inflacionario es un problema que preocupa a los expertos. Según un informe difundido el martes por el instituto Cinve, “los altos registros de inflación de este primer trimestre del año podrían afectar las expectativas, causando una sensación de aceleración de precios en los agentes, lo que, entre otros efectos, impactaría en las negociaciones salariales que aún no han concluido”.

Los economistas de Cinve esperan que la inflación se acelere en los próximos meses, hasta alcanzar un máximo de 8,96% en mayo. “El hecho de que la inflación se incremente por encima de 8% eleva el riesgo de que ante cualquier shock no esperado sobrepase los dos dígitos”.

Por eso, advierten que “si las autoridades no dan una señal clara de preocupación y adoptan medidas acordes a ello, las propias expectativas podrían retroalimentar la inflación en la segunda mitad del año”.

A esa decisión tendrán que enfrentarse las autoridades el miércoles, en la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom). Los expertos esperan que suba la tasa de referencia, a pesar de que la medida fomente una mayor apreciación del peso frente al dólar. Según dijo el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte, al programa Claves Económicas de Nuevo Siglo TV, “el BCU se encuentra en un dilema”, pero es de esperar que “endurezca la política monetaria en la reunión de marzo y en las siguientes”.