La rebaja tributaria ocupará este año buena parte de la energía del ministerio de Economía y no estará exenta de diferencias en lo político sobre todo en el Frente Amplio. El gobierno, con la mochila de la promesa electoral –que quiere cumplir– de bajar dos puntos del IVA (actualmente en 22%), maneja diferentes alternativas para reducir el mayor tributo recaudador, mientras en la interna discute cómo redistribuir mejor la riqueza .

Por ahora se afianza la tesis de evitar una rebaja lineal (de 22% a 20%) y sustituirla por una fórmula parecida a la que rige para los restaurantes donde se otorgan descuentos a los que compran con tarjeta. También está la idea de devolver el IVA a los pobres por los productos que compren de primera necesidad.

La discusión se da en un marco de bonanza y perspectivas de seguir creciendo. El viento de cola se mantendrá y a pesar de la crisis europea, todo indica que los números continuarán siendo alentadores.

El Observador consultó a analistas económicos sobre la oportunidad de rebajar impuestos. En líneas generales afirman que desde el punto de vista macroeconómico no debería tocarse la alícuota actual y sí aprovechar para generar ahorros. Varios de los economistas consultados afirmaron también que podría ser buena la ocasión para priorizar otras rebajas de impuestos que afectan a la producción.

Alfonso Capurro de la consultora CPA/Ferrere dijo a El Observador que en plena expansión del PBI debería discutirse “sobre ahorro fiscal para cuando lleguen los tiempos malos, aplicar una política anticíclica, y entonces bajar impuestos como forma de reactivar la economía”.

Para Capurro un cambio en la alícuota no debería tener un efecto negativo sobre la inflación, sino que podría ser “neutro o incluso positivo”.

Una de las preocupaciones del gobierno es que una eventual rebaja del IVA se note en los precios que paga la población. En la experiencia anterior, cuando la tasa pasó de 23% a 22% y de 14% a 10% durante la gestión de Tabaré Vázquez, el impacto únicamente se reflejó en las tarifas públicas –que son precios controlados– y en definitiva el esfuerzo fiscal no tuvo respuesta a nivel privado o al menos no la esperada por el Poder Ejecutivo.

El economista Javier de Haedo, dirigente del Partido Nacional y ex vicepresidente del Banco Central, recordó que el país no tiene conducta para formar un fondo anticíclico y dijo a El Observador que “antes que bajar el IVA habría que bajar impuestos al trabajo como los aportes patronales o a los combustibles”. De Haedo es partidario de una “personalización del impuesto” y en un artículo que escribió ayer en El País señaló que el gobierno “debería enviar un proyecto de ley de generalización del IVA con una tasa única que sea el promedio ponderado de las actuales tres tasas”. Hoy el IVA, es de: 0%, 10% y 22%. Un informe de Jerónimo Roca, que asumirá como subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto –con una orientación política más afín al MPP mientras que Economía es más astorista– planteó una tasa única de IVA de 18%, según publicó Búsqueda. En ese semanario el economista Aldo Lema escribió que en la coyuntura actual “hay argumentos suficientes y contundentes para desechar la rebaja del IVA”. Afirmó que el Poder Ejecutivo debería promover “una política fuertemente contracíclica que conlleve varios años de superávit gubernamental y la caída de la deuda pública hacia niveles inferiores a 30% del PBI hacia la segunda mitad de la década”. Rafael Mantero, analista de CPA Ferrere advirtió a El Observador del ingreso en 2011 de la economía a una fase incipiente de recalentamiento que puede significar una presión a la inflación.

Mantero comentó que este no es el mejor momento desde el punto de vista macroeconómico para ajustar a la baja un impuesto como el IVA, aunque también hay factores políticos que considerar, en este caso, la promesa electoral. En su columna en El Observador de hoy (ver página 15) el analista se pregunta si los hacedores de política no deberían discutir la ventaja de crecer a un ritmo más lento, pero más sostenible, como opción más saludable.