Las familias uruguayas se volvieron más prudentes ante la toma de decisiones de consumo y endeudamiento a comienzos de este año, lo que evidencia un comportamiento similar al registrado a fines de 2008 en momentos en que el impacto de la crisis financiera internacional generaba incertidumbre sobre el rumbo de la economía local.

El cambio en la tendencia se denota en un “leve aumento en la voluntad de cancelar deudas”, así como una “fuerte reducción de la disposición a contraer nuevos créditos”, mostró el Monitor del Mercado de Crédito al Consumo correspondiente al primer trimestre del año, elaborado por la financiera Pronto!

En ese sentido, la propensión a contratar crédito en el futuro cayó en marzo a 10% del total de los encuestados, frente al 20% exhibido en diciembre. El guarismo está lejos del pico de 41% registrado en mayo de 2010, y es idéntico al registro de setiembre del año pasado.

La cautela también se notó en la convergencia de las tasas de crecimiento del crédito al consumo con la evolución de la demanda privada. La dinámica económica de los últimos años mostró un incremento del consumo que superó a la evolución de la economía en su conjunto, y un desarrollo del financiamiento con tasas que incluso superaban esa mayor demanda privada, constata el monitor de Pronto!

El informe –que evalúa el comportamiento de consumo y endeudamiento de los sectores medio y medio-bajo, que no cuentan con acceso al financiamiento bancario– destaca además que al comienzo del año se acentuó la desaceleración en la toma de crédito que ya se apreciaba al cierre de 2012.

La mayor prudencia, argumenta el informe, es notoria en una menor demanda de préstamos y la toma de los mismos a menores plazos, que se complementa con una mayor canalización del consumo a través de tarjetas de crédito.

Señales contradictorias. Los factores que inciden en el cambio de tendencia se encuentran en las “señales contradictorias” que reciben las familias en el terreno económico, lo que condiciona su predisposición a mantener un ritmo de consumo creciente.

Por un lado, el informe menciona la caída del tipo de cambio que eleva el poder de compra medido en dólares, lo que constituye un incentivo para la compra de productos importados, en particular electrodomésticos y vehículos. En paralelo, las presiones inflacionarias traducidas en expectativas de agentes privados que se mantienen sistemáticamente fuera de la meta de largo plazo del Banco Central generan incertidumbre entre los consumidores. También se menciona como factores de desconfianza el aumento de los costos para cuentapropistas y pequeños empresarios, el incremento del déficit fiscal y un empeoramiento de las expectativas de comercio exterior.

Además de evitar endeudarse más, en el primer trimestre del año las personas tendieron a reducir sus obligaciones. La proporción de encuestados con créditos vigentes, ya sea en tarjetas de crédito, préstamos u órdenes de compra, cayó a 80% en marzo desde 87% en diciembre.

También se notó un crecimiento de las personas que manifiestan su intención de cancelar sus créditos en los próximos cuatro meses. Al cierre del año, 11% de los encuestados preveía ese escenario, mientras que en marzo la proporción creció a 16%, el mayor nivel desde mayo de 2010.

Si bien el informe no lo concluye, eso puede verse reflejado en un incremento del ratio que mide el peso de las cuotas sobre el ingreso del tomador de crédito. En marzo, esa relación aumentó a 36,5% desde 32,4% al cierre de 2012, lo que indica que más de un tercio de lo que percibe mensualmente el promedio de los encuestados lo destina a cancelar deudas.