Montevideo. El gobierno evidenció no sentirse confortable con las abruptas subas del dólar que tuvieron lugar en las últimas semanas y decidió apelar a una de sus herramientas para amortiguar la tendencia alcista de la divisa estadounidense, quitando los encajes que obligaban a los no residentes a dejar inmovilizado el 30% del monto invertido en valores locales emitidos por el Banco Central (BCU).

Una circular que hizo pública el regulador uruguayo derogó la resolución implementada en 2012 para frenar la llegada de capitales del exterior al Uruguay. Como estos presionaban el dólar a la baja, y el interés del gobierno era que la divisa dejara de depreciarse frente al peso –estaba a niveles de $ 19–, se decidió colocar esa limitante.

La decisión de eliminar los encajes tomada por el BCU, de la que informó El País ayer, pretende el efecto contrario buscado a cuando fueron aplicados: con la llegada de capitales del exterior interesados en deuda en moneda local aumentará la oferta de dólares a nivel doméstico, lo que permitirá moderar las presiones hacia un billete verde más fuerte.

Ayer, la operativa siguiente al anuncio, se vio un efecto en el mercado ya que el dólar registró la caída diaria más pronunciada en lo que va del año (-1,1%). En el promedio de las operaciones mayoristas se ubicó en $ 26,38. En pizarra del BROU bajó 30 centésimos y quedó a $ 26,75 para la venta y $ 25,95 para la compra.

En las últimas semanas la preocupación por la suba de precios –que se ve favorecida por un dólar más alto– se hicieron sentir desde las gremiales de comerciantes e importadores. La divisa estadounidense subió 4% en los primeros 15 días del mes y 10% en el año.

La medida del BCU se suma a la que adoptó el Comité de Política Monetaria (Copom) el 30 de setiembre de 2014, de quitar los encajes a no residentes para la compra de las notas del Tesoro que emite el Ministerio de Economía. En aquel entonces, los instrumentos del BCU, que requerían encajes de 50% de lo invertido, pasaron a requerir 30%. Ahora, ninguno de los instrumentos no requiere encajes.

Los inversores del exterior podrán desde el 4 de mayo, invertir en los activos del gobierno del mismo modo que un agente local. Eso los incentiva a cambiar sus dólares a pesos y provocar que la moneda local se fortalezca.

El Banco Central espera que con la decisión adoptada se tienda a un mercado cambiario con menos sobresaltos.

Eso tiene efectos también en el cuidado de una variable que es prioridad de la política económica: la inflación, que Tabaré Vázquez prometió que estaría en 5% en setiembre del año que viene y que ni el más optimista de los analistas lo cree posible. Ante la variedad de objetivos planteados, el gobierno se ha mostrado en la búsqueda del equilibrio y sin enviar una señal clara al mercado de en cuál de las metas se enfocará.

Las autoridades permitieron, al dejar que el mercado se mantenga muy líquido, que el peso perdiera fuerza en las últimas semanas –favoreciendo la competitividad con la suba del dólar–, pero el anuncio del jueves opera para poner un límite a la valorización de la divisa.

En igual sentido se ha mostrado en la gestión de las cuentas públicas y la inflación, con el manejo de tarifas de acuerdo a las necesidades fiscales o de contención en el alza de precios.