Fitch Ratings se convirtió ayer en la última de las tres mayores agencias que califican la deuda uruguaya en otorgarle el grado inversor, al elevar la nota desde BB a BBB- para los títulos en moneda extranjera de largo plazo. La nueva perspectiva para la calificación corregida pasó a ser “estable”.

La noticia era esperada en el ministerio de Economía luego de que Standard & Poor’s y Moodys’s tomaran el mismo camino el año pasado, al ubicar a la deuda soberana uruguaya en el escalón más bajo del rango de grado inversor.

La directora de la Unidad de Gestión de Deuda del MEF, Azucena Arbeleche, dijo a El Observador que la decisión de Fitch no implicará “una disminución en el costo de fondeo de Uruguay de forma inmediata”, aunque contribuirá a “expandir la base inversora” para la deuda soberana.

Ese efecto ya lo notaron en la última operación global de deuda realizada en noviembre, cuando identificaron una “base inversora más diversificada, cuentas que antes no estaban” ejemplificó Arbeleche.

El hecho de contar con el grado inversor de las tres calificadoras “grandes” –S&P, Moody’s y Fitch– permite que más fondos de inversión, en particular de pensión o institucionales, puedan adquirir títulos del Estado uruguayo debido a que en muchos casos estos solo están habilitados a adquirir instrumentos financieros cuando tienen dos o hasta tres calificaciones en ese nivel.

Por otra parte, la gestora de la deuda local remarcó como hecho positivo el diagnóstico que realizó Fitch para otorgar la suba de nota.

“Es mucho más similar a la agenda nuestra” sostuvo, al hacer referencia a la identificación de los desafíos que enfrenta la economía local. “Hubo algún momento en que los problemas que veían no eran los que veíamos nosotros (…) hay una evaluación del país que es más adecuada a la realidad, entendemos que estamos cómodamente en la categoría de grado inversor”, destacó.

En su diagnóstico, Fitch evalúa que la economía uruguaya demostró capacidad de rápida recuperación tras la caída provocada por la crisis. Eso se ha reflejado en saludables tasas de crecimiento económico como el 3,6% registrado en 2012, pese a las dificultades que atraviesan sus mayores socios comerciales.

Valoró además la gestión fiscal “prudente” y la reducción y mejora en la composición del endeudamiento al reducir la dolarización y la flexibilidad financiera que le ha asegurado buen acceso a los mercados. También destaca el “constante desarrollo” del mercado local para ampliar las fuentes de financiamiento. Estos factores fueron valorados como positivos por Arbeleche al estar más en sintonía con la agenda del gobierno, que es la que “siempre ha marcado la política de endeudamiento”, agregó.

Fitch también destacó la “oportuna” operación de administración de pasivos con el canje que permitió estirar la curva de vencimientos de deuda.

En el plano negativo menciona que la inflación continúa elevada con una marca “cercana a los dos dígitos”, sustentada en una fuerte demanda interna, una política monetaria “aún expansiva” y “poca efectividad” en la política monetaria debido a la alta dolarización y baja intermediación financiera.

Remarca que es importante mantener la inflación en una trayectoria descendente y fortalecer la credibilidad de la política monetaria para evitar “una espiral de precios y salarios”.
La calificadora menciona además el aumento del déficit fiscal, y aventura que el gobierno procederá gradualmente a la “consolidación fiscal” basándose “principalmente en la contención del gasto en los próximos dos años”.

También estima que dificultades económicas en Argentina tendrán un efecto “limitado” en Uruguay.

Además de las tres “grandes”, la deuda uruguaya es evaluada por las agencia canadience DBRS y la japonesa R&I. Las dos posicionan a Uruguay a un paso del grado inversor (BB+), la primera con perspectiva “positiva” y la segunda “estable”.