En un contexto donde la confianza de los consumidores y los empresarios se resiente, comienzan a verse los primeros indicios de reducción de las importaciones de bienes de capital y de consumo duradero, que adelantan una moderación importante en los procesos de inversión y consumo por parte de los agentes económicos locales.

Los bienes de capital que ingresaron desde el exterior en junio se ubicaron en niveles 14,5% por debajo de los de igual mes del año anterior. Las compras de maquinarias y equipos cayeron 19,5%. Lejos de ser un comportamiento aislado, la caída de las importaciones de bienes de inversión, ya muestran una tendencia a la baja con caídas en todos los meses de 2012.

Ese comportamiento se muestra en línea con el fuerte deterioro de las expectativas de los empresarios desde enero y la pronunciada suba de la inversión durante 2011, que generó una expansión de la capacidad instalada. Con mayor potencial productivo y menores perspectivas de comercialización, no es de extrañar que este año los empresarios limiten sus inversiones.

Según la encuesta mensual que realiza la Cámara de Industrias (CIU) entre sus socios, a partir de enero tuvo lugar un marcado deterioro de las expectativas del sector.

Entre enero y mayo, el indicador que evalúa las expectativas sobre la evolución de la economía uruguaya para los próximos seis meses pasó de 10,1% a -9,8%. Los valores positivos de los indicadores elaborados por el departamento de estudios económicos indican una predominancia de las respuestas optimistas entre los industriales, mientras que los valores negativos dan cuenta de un predominio de visiones pesimistas.

La principal causa para ese cambio de percepción es la menor expectativa de ventas en el mercado exterior, debido a la dura recesión de Europa, la lenta recuperación de Estados Unidos y las crecientes dificultades para colocar productos en los países región.

En tanto, la caída de las importaciones de bienes intermedios –una vez restadas las compras de combustible y energía eléctrica–, podría indicar una desaceleración en el crecimiento industrial, que si bien mostró un comportamiento al alza en mayo, carece del dinamismo de la primera mitad de 2011. El Indicador Adelantado de la Producción Industrial, elaborado por la gremial del sector prevé un estancamiento de la expansión al menos hasta octubre.

Menos consumo
El consumo de los hogares muestra claros indicios de desaceleración. Durante el último año, el crecimiento fue de 7,6% en términos reales, por encima de la expansión económica de 5,7%. Según datos del Banco Central (BCU), una de las principales explicaciones de esa expansión fue la mayor compra de bienes durables por parte de los hogares, la mayoría de carácter importado.

Luego de un crecimiento sostenido de las compras al exterior de bienes durables –en mayo aumentaron 14,9% y en enero llegaron a crecer a una tasa de 14,9% respecto a igual mes del año anterior–, ese rubro mostró una primera contracción en junio (-0,9%).

Las empresas importadoras perciben de qué manera el deterioro de la confianza de los hogares afecta sus decisiones de consumo. Los datos elaborados por la Universidad Católica y Equipos Consultores muestra que la confianza económica de los uruguayos cayó 5,5% en sus 12 meses a mayo. En tanto, su propensión a consumir bienes durables se redujo 19,3%.

El crecimiento del poder de compra de los ingresos uruguayos de 5,2% durante el último año, no alcanza para explicar el aumento del gasto de los consumidores de 7,6%. La expansión del crédito permitió financiar el aumento del consumo en los últimos años.

El último reporte de mercado del préstamo a sectores de ingreso medio y medio-bajo elaborado por la administradora de créditos Pronto!, en mayo de 2010, el porcentaje de clientes que preveía contratar un préstamo en los siguientes seis meses era de 41%, mientras que en mayo de este año se redujo a 14%. Ya en el segundo semestre, los agentes del sector observan reducción en la demanda de crédito.