Los cuestionamientos que había lanzado públicamente la Cámara de Industrias por la forma en cómo el ministerio de Economía negoció con los supermercados mantener los precios hasta fin de año y rebajar unos 200 productos para moderar la presiones inflaciones, finalmente se saldarán con un “sacrificio” mutuo de comercios e industriales, aunque sin contraparte estatal.

El presidente de la Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU), Fernando Vieites, confirmó a El Observador que ya está prácticamente todo acordado con los proveedores industriales para congelar los precios (a excepción de frutas, verduras y carne). Además, añadió que hoy terminará de confeccionarse la lista de 200 artículos de la canasta básica donde supermercados y proveedores “repartirán” esfuerzos para instrumentar una rebaja tarifaria al público de 10%, que regirá a partir del próximo sábado en las grandes superficies.

Vieites explicó que en general, tanto los proveedores como los industriales compartieron en partes iguales esta rebaja de precios, aunque la negociación fue “caso a caso” y los porcentajes no fueron idénticos para todo los productos.

La lista de 200 productos son de “alta penetración” y de “marcas reconocidas” en el consumo cotidiano, adelantó el titular de la ASU. Asimismo, el empresario comentó que cada supermercadista definirá por su cuenta cómo presenta estos productos con descuento en sus góndolas.

Cruce. La Cámara de Industrias (CIU) había cuestionado ayer cómo se había negociando al “acuerdo” de precios y exigía contrapartidas a las otras dos partes (supermercados y gobierno) para apoyar la iniciativa. Ademas, ponía en duda que todas los proveedores industriales iban a estar en condiciones de mantener el listado de tarifas para los comercios.

Precisamente, consultado por estos cuestionamientos, Vieites respondió que los supermercados “también colaborarán” con el pedido que solicitó el Ministerio de Economía la semana pasada. Explicó que las grandes superficies se comprometieron a no trasladar sobre el precio de las mercaderías el incremento de los costos laborales y de funcionamiento operativo hasta fin de año.

Precisamente, el titular de la CIU, Washington Burghi, quien ayer fue crítico con este acuerdo de precios, admitió que se dio un “error” de procedimiento por parte del Poder Ejecutivo para consensuar esta política hasta fin de año.

“Tal vez debieron negociar la Cámara de Industrias con los supermercados. A veces, el hecho que negocien pequeñas y medianas industrias es complicado porque hay una diferencia de tamaño y poder muy importante”, argumentó Burghi a El Observador.

“Con mayor o menor facilidad hemos acordados con los proveedores mantener los precios hasta fin de año. En mi opinión, creo que la industria debería en alguna forma ver el vaso medio lleno”, afirmó Vietes de los supermercados. En ese sentido, indicó que para el negocio de los supermercados conviene que el dólar esté barato porque reduce los precios. Al que no le conviene claramente es al industrial que exporta”, añadió Vietes.

“Lo que se está haciendo es para evitar que el Banco Central mueva nuevamente la tasa (de interés) y, por tanto, afecte nuevamente el tipo de cambio a la baja. Con esta medida (de mantener los precios), lo que estamos intentando hacer es proteger en parte al exportador industrial. A nosotros no es que no guste o nos convenga congelar los precios de aquí hasta fin de año. La clave es que la competitividad del país no se siga comprometiendo”, afirmó Vietes. En tanto, el presidente de los industriales admitió que a la gremial “ya no le queda mucho para hacer” para negociar con el Ejecutivo y los supermercados.

Alerta. El ministerio de Economía se vio obligado a negociar acuerdos voluntarios de precios con los privados acuciado por una inflación que acumula un incremento de 8,64% en el último año móvil cerrado a setiembre, lejos del techo del rango meta que tiene vigente de 6%.