El comportamiento de los precios durante el mes de diciembre llevó a un cierre del año en niveles de inflación que incomodan a las autoridades y preocupan a los expertos del sector privado. El dólar y los salarios fueron los factores que empujaron los precios al alza, completando un año entero con registros de inflación por encima de la meta oficial.

Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios al consumo subieron 0,7% en diciembre, con lo cual la inflación cerró el año en 8,6%, lo que implica 2,6 puntos porcentuales por encima de la meta de entre 4% y 6% trazada por las autoridades.

“Claramente, 2011 fue un año de desborde inflacionario”, dijo a El Observador el economista Aldo Lema, socio y presidente de Vixion Conslutores. De hecho, durante ningún mes del año la inflación se adentró al rango objetivo (entre 4% y 6%), incluso cuando en la primera mitad del año se ubicaba en el entorno, menos ambicioso de entre 3% y 7%.

Los expertos coinciden en que ese desborde se debió tanto a factores externos como de la economía doméstica. Durante el segundo semestre la cotización del dólar subió 8,1% con lo cual el tipo de cambio pasó de ser una válvula de escape para la inflación, a una traba para la estabilidad de precios.

Según señala el Centro de Investigación Económica (Cinve) en su análisis del dato del INE, “la evolución del tipo de cambio producto de la incertidumbre internacional mantuvo la presión sobre los precios transables durante el mes de diciembre”.

Pero a esos factores se sumaron las presiones de demanda interna, que llevaron a que la inflación tendencial –aquella que conforma el núcleo más permanente de la canasta de consumo–, aumentara 8,9% en 2011, de acuerdo a los cálculos de Cinve.

Según explicó Lema, la combinación de ajustes salariales muy por encima de la inflación –el poder de compra de los trabajadores aumentó 4,5% en los primeros 11 meses de 2011–, combinado con una política monetaria abocada a mantener la competitividad de la moneda en 2010 y una política fiscal expansiva; alimentaron la escalada de los precios.

Las autoridades, hoy en día, intentan desarticular esas políticas, conscientes de que los actuales registros ingresan en la zona de peligro. En la última reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), el jueves pasado, las autoridades resolvieron una sorpresiva suba de la tasa de referencia, de 8% a 8,75%.

El gobierno fue explícito al respecto en el comunicado difundido luego de la reunión: “La inflación debe reposicionarse como la principal preocupación en el balance de riesgos de la economía uruguaya”.

Los expertos se dividen entre aquellos que estiman que las autoridades deberían contraer aún más la política monetaria y los que estiman que la acción del gobierno descuida otros frentes relevantes, como la competitividad.

Según Ramiro Almada, economista de la consultora Oikos, un registro de inflación persistentemente por encima de la meta oficial “afecta la credibilidad del Banco Central” y lleva a los agentes económicos a que desconfíen del compromiso oficial a la hora de realizar sus expectativas. “Restablecer la confianza va a llevar mucho trabajo”, sostuvo. Y señaló que será necesaria “una política monetaria más dura” para controlar las presiones internas.

Por su parte, el consultor Javier de Haedo, sostiene que la suba de tasas fue una decisión desacertada porque “la pérdida de competitividad es lo más dramático en el corto plazo”.

En los primeros 11 meses de 2011, el índice de tipo de cambio real –que mide la competitividad de precios– cayó 5,7% respecto a los principales socios comerciales, mientras que con Brasil el deterioro fue 7,4%.

Según Cinve, la decisión del Copom “no está libre de costos” porque “las presiones a la baja sobre el tipo de cambio” como consecuencia de la suba de tasas “podrán deteriorar la competitividad externa de las exportaciones uruguayas”.

Los expertos coinciden en que para 2012 las presiones inflacionarias, tanto internas como externas se moderarán, pero que ese freno no será suficiente para reencauzar la inflación dentro del rango objetivo.

Precios subieron menos en hogares pobres. Inflación. El alza de precios que registraron durante el último año los bienes de la canasta de consumo de los uruguayos, afectó en menor medida a los hogares más pobres. Aún así, se trata del sector donde el impacto de la inflación más preocupa a nivel de las autoridades.

Según el relevamiento realizado por los técnicos del Instituto de Estadística de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración (UdelaR), la canasta de bienes y servicios de los hogares de menores ingresos se encareció 7,93% durante el último año, es decir por debajo del 8,6% de la canasta general que releva el Insituto Nacional de Estadística (INE).

La menor incidencia de algunos rubros como educación y vivienda en el consumo de las familias de menores recursos, llevó a que el encarecimiento registrado durante el último año tuviera un menor impacto en el poder de compra de estos hogares.

Durante el mes de diciembre, la canasta de consumo relevada por el Instituto del centro de estudios registró un incremento de 0,63%, muy similar a la suba de 0,7% del índice general.
En la entrevista con el diario La República publicada el lunes, el presidente José Mujica señaló que la inflación “termina siendo una expropiación a los pobres” y que el gobierno deberá “tomar medidas” porque “se puede perder” los logros sociales con una “escalada inflacionaria”.

Para mantener su poder de compra, estos sectores deberían generar un ingreso de $ 28.497, según señalan los expertos del Instituto de Estadística.