El Observador de Uruguay. Los principales indicadores sociales tuvieron una importante mejora durante 2017. La pobreza, la indigencia y la desigualdad se redujeron en el último año pese al agravamiento de los problemas en el mercado laboral.

Según los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), 7,9% de los uruguayos se encontraba en situación de pobreza en el promedio del último año.

Ese registro se encuentra muy por debajo del 9,4% que tuvo lugar en 2016 e implica que en el último año, 51.200 uruguayos empezaron a percibir ingresos por encima de la línea de pobreza.

Se trata de la reducción más significativa desde que en 2014 hubo una reducción de 60.600 en el número de habitantes en situación de pobreza.

Una persona es considerada pobre por el método del ingreso si pertenece a un hogar cuyo ingreso no supera determinado umbral, que está determinado por el dinero que requiere una familia para satisfacer mínimamente sus necesidades básicas. Ese monto depende de la cantidad de integrantes que tiene un hogar.

En diciembre del último año, la línea de pobreza para un hogar de dos personas se ubicó en US$29.101 en Montevideo y US$18.688 en el interior urbano del país. Para un hogar de cuatro integrantes, en tanto, esos montos trepan a US$35.377 y US$24.494, respectivamente.

Los datos del último año muestran que 17,4% de los niños menores de seis años vive en hogares con ingresos menores a los de la línea de pobreza.

Edades. Si bien los niveles de pobreza en Uruguay son bajos en la comparación histórica e internacional, cuando se miran los números con detenimiento, algunas poblaciones mantienen niveles todavía altos.

En particular, la pobreza se concentra en la niñez y adolescencia. Los datos del último año muestran que 17,4% de los niños menores de seis años vive en hogares con ingresos menores a los de la línea de pobreza.

Conforme aumenta la edad de los habitantes, se reduce la probabilidad de que vivan en hogares pobres. El ratio se encuentra en 15,1% en el rango de entre seis y 12 años, y 13,5% entre 13 y 17. En los adultos, la caída de los niveles de pobreza es significativa. Se encuentra en 6,4% hasta los 64 años y en apenas 1,3% por encima de esa edad.

Si se compara con 2016, los niveles de pobreza bajaron en todas las franjas de edades durante el último año, en particular en la población adolescente y en niños.

Indigencia y desigualdad. La baja de los niveles de pobreza se dio acompañada de una caída también en los ratios de indigencia. A diferencia del umbral de pobreza, el umbral de indigencia no considera las necesidades básicas del hogar sino únicamente sus necesidades alimenticias.

El indicador bajó de 0,2% de la población en 2016 a 0,1% en el último año. Esto implica que en la actualidad, los uruguayos indigentes se ubican en 3.500 aproximadamente.

Otro indicador social relevante es el que mide la desigualdad en el reparto del ingreso. El Índice de Gini, que va de cero a uno, permite reflejar ese fenómeno. Un indicador en cero refleja una sociedad en la cual todos los hogares perciben el mismo ingreso, mientras que un valor de uno en el índice corresponde a una sociedad en la cual un único hogar concentra todo el ingreso.

En Uruguay este índice bajó de 0,383 a 0,38 en el último año, lo que implicó un segundo año de reducción consecutiva.