Un dato de inflación peor del esperado en el primer mes del año obligó a las autoridades a dar un paso más en el combate inflacionario, sumando nuevas herramientas heterodoxas a su arsenal. En ese contexto, el ministerio de Economía (MEF) acordó con el Banco República la congelación –en términos reales– de los actuales niveles de crédito al consumo en 2013, con el objetivo de desacelerar la demanda doméstica y reducir las presiones alcistas sobre el nivel de precios.

El director de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Andrés Masoller, dijo que “el crédito es un elemento a monitorear, (...) a los efectos de no añadir elementos adicionales a la demanda agregada”. En esa línea, las autoridades acordaron con el Banco República, “limitar el crecimiento del crédito al consumo, para que no exista un crecimiento real en 2013”, según explicó el jerarca en el programa Inicio de Jornada de radio Carve.

Masoller señaló que el alza de precios de 1,9% en enero fue observado “con preocupación” por parte del MEF. La inflación se ubicó en 8,72% en los últimos 12 meses, persistentemente por encima del rango objetivo de entre 4% y 6%.

“Creemos importante que el Banco República –como un actor fundamental del mercado de crédito, de más del 50% en algunos segmento del mercado–, contribuya también a controlar las presiones inflacionarias”, dijo Masoller. Y añadió que el banco “se ha mostrado muy receptivo” a la propuesta.

También sostuvo que los acuerdos de precios no son una herramienta permanente en la lucha contra la inflación. “Son medidas puntuales de corto plazo, no se puede pensar en repetirlas porque tiene efectos nocivos para la economía en su conjunto”, dijo Masoller. No obstante, ese extremo no fue descartado por el vicepresidente Danilo Astori al término de la reunión de la Agrupación Nacional de Gobierno del Frente Amplio.

Evolución del crédito

Los bancos estatales son la principal fuente de financiamiento para las familias, según los datos correspondientes al cierre anual de 2012, donde el Banco República posee prácticamente la totalidad del mercado y el Banco Hipotecario ocupa una posición marginal, concentrada en crédito a la vivienda. De hecho, 68,2% del crédito vigente que tenían las familias uruguayas en el sistema bancario local al cierre del último año, provino de instituciones públicas y solo 31,8% se originó en los bancos privados.

Durante el último año, el financiamiento bancario a las familias en la totalidad del sistema aumentó en US$ 764,3 millones hasta US$ 4.678 millones. Sin embargo, el crecimiento en dólares es engañoso, principalmente porque las familias uruguayas casi no toman financiamiento en esa moneda. Al cierre del último año, 95% del crédito vigente con los bancos estaba nominado en pesos.

Considerando los valores en Unidades Indexadas (UI) –con el fin de eliminar el efecto de la inflación y considerar el poder de compra de los créditos vigentes–, el crecimiento del crédito a las familias durante 2012 fue de 6,9% en términos reales, lo que implicó una desaceleración de un punto porcentual respecto al año anterior (8%).

El menor crecimiento del crédito va de la mano con un enlentecimiento en el consumo de los uruguayos. Los datos de Cuentas Nacionales actualizados a setiembre muestran que en los primeros nueve meses de 2012 el consumo de los hogares creció 6% en términos reales, respecto a igual período del año anterior. En el mismo lapso de 2011 la expansión era de 8,6% acumulada.

El crédito concedido por los bancos estatales –casi la totalidad del BROU– registró un crecimiento más moderado, de 4,3% durante el último año. Sin ese aumento, el total de los préstamos a las familias hubiera recortado de 6,9% a 3,9% su crecimiento en 2012.

Desincentivo al crédito. Si bien se trata de la primera vez que el gobierno busca reducir en una institución concreta la oferta de créditos, de un tiempo a esta parte la política monetaria del Banco Central (BCU) estuvo apuntada a desestimular la toma de financiamiento y alentar la concreción de depósitos.

Durante los últimos dos años, la autoridad monetaria aumentó la tasa de interés de referencia de 6,5% a 9,25%. Al mismo tiempo, aumentó los requerimientos de fondos que los bancos locales deben mantener líquidos, sin prestar ni invertir, encareciendo aún más el crédito a empresas y familias.

Con el mismo objetivo opera la congelación del crédito del Banco República, sin los efectos colaterales asociados a una suba de tasas, como la mayor apreciación de la moneda que complica el escenario competitivo.