Los ministerios de Economía y de Ganadería de Uruguay comenzaron a elaborar un plan para negociar con el sector privado la contención de precios de ciertos productos alimenticios de cara a bajar la inflación, que superó el objetivo oficial y se convirtió en la principal prioridad del gobierno.

Además, desde Presidencia informaron a El Observador que se buscará que la política fiscal esté en consonancia con los esfuerzos antiinflación, por lo que ya se decidió que la próxima Rendición de Cuentas tenga un incremento del gasto “muy acotado”.

Según las fuentes, “no será una Rendición de gasto cero”, pero será “austera” y el incremento de las erogaciones estará “por debajo de la pauta de crecimiento” de la economía local, que según la proyección oficial será de 4,5% este año.

En tanto, los acuerdos de precios con el sector privado se harán “hasta donde se pueda” dijo ayer el presidente José Mujica consultado por la disposición del Poder Ejecutivo a concretar una negociación con las grandes superficies, al igual de lo hecho durante el último tramo del gobierno de Tabaré Vázquez.

Fuentes oficiales informaron este miércoles que los ministros Fernando Lorenzo y Tabaré Aguerre son los encargados de establecer el marco de la negociación para bajar precios, que en principio alcanzará a “productos como la papa, el tomate, cebolla y lácteos”.

El lunes pasado, Mujica le había pedido a Lorenzo, previo a la reunión del gabinete productivo, que hiciera un informe de la suba de precios. Fuentes oficiales señalaron que ese planteo dejó en claro la preocupación del gobierno por ese tema. “No se aflijan, a la inflación la vamos a sujetar, yo les garantizo que la vamos a sujetar”, afirmó ayer Mujica desde San José luego de participar de la inauguración de una fábrica de airbag, de capitales japoneses.

Según cálculos de El Observador, los alimentos y bebidas que conforman la canasta de consumo deberían bajar 3,5% para impactar un punto a la baja en la inflación. Las carnes (de vaca, pollo, cerdo y pescado) tendrían que bajar 20%, o el pan y cereales 20,7% para que el IPC caiga un punto porcentual (ver infografía)

Negociar

La intención del gobierno de alcanzar acuerdos de precios, primero con las grandes superficies, encuentra cierta receptividad a nivel de los supermercados, que de todos modos advierten que son “tomadores de precios” y reclaman extender esas negociaciones a toda la cadena productiva. Fernando Vieytez, presidente de la Asociación de Supermercados, dijo a radio Carve que hay disposición de los empresarios a contribuir en la rebaja de precios al consumidor pero para lograrlo –opinó– es necesario incluir a todos los actores de la cadena productiva.

Recordó que cuando se hizo se incluyó hasta a los productores, y que incluso participó como productor arrocero el actual ministro Aguerre, los industriales y los supermercados.

Un punto de diferencia con lo ocurrido en 2008, cuando se aplicó esa medida, es el actual reclamo de aumento salarial de los empleados que obliga a los empresarios a incrementar uno de los principales costos operativos. Desde el PIT-CNT ya se anunció que no se comparte la idea de vincular la baja de los precios a la posibilidad de aumento de salarios. “Me hace gracia. Me divierte la ironía de los ricos. No tienen vergüenza. Estamos hablando de $9.600 de salario. ¿Cuánta plata mueve por día un cajero de supermercado?”, se preguntó el coordinador del PIT-CNT, Fernando Pereira.

En el Ministerio de Economía se valora “como exitosa” la experiencia de 2008, cuando en acuerdo con privados se logró contener los valores de una lista de productos alimenticios de consumo masivo y de fuerte incidencia en la inflación.

El retomar ese tipo de acuerdos obedece al alza del Índice de Precios al Consumo (IPC) que en marzo fue 1,42% y el valor anualizado trepó a 8,17% alejándose de la meta oficial del gobierno que comprometió una inflación de 6% para fin de año.