La ofensiva contra la evasión tributaria durante el verano impulsada por la Dirección General Impositiva de Uruguay (DGI) remitió a las arcas públicas US$9,2 millones al tiempo que contribuyó al fuerte impulso que tomó la recaudación al cierre del primer mes del año.

El último año la agencia recaudadora renovó los controles fiscalizadores asociado a una mejora en la identificación del segmento de contribuyentes de mayor riesgo de incumplimiento y a la utilización de equipos de fiscalización “más jóvenes”.

En diálogo con el diario El Observador, el director de la DGI, Pablo Ferreri, informó que 45% de los ingresos originados en las operaciones efectuadas durante la temporada turística se explicaron por la detección de comercios golondrina, que son aquellos que se establecen de manera informal durante el verano.

El resto derivó de fiscalizaciones realizadas a establecimientos formales que no comunicaron cambios en sus ingresos efectivos respecto a los estimados declarados al inicio de la temporada.

Hasta el momento se concretaron 3.050 inspecciones a empresas establecidas en los balnearios de la costa este del país y se espera culminar la temporada en 3.300 operaciones, 10% por encima de lo previsto inicialmente.

Punta del Este fue donde se llevó a cabo la mayoría de las acciones emprendidas, con 1.400 de ellas, seguido de la Costa de Oro.