Las perspectivas de evolución del tipo de cambio en Uruguay se despegaron de sus principales socios comerciales en un momento en el cual la incertidumbre, respecto a las economías desarrolladas y los precios internacionales, obligan al país a atarse a la paridad con sus mercados de referencia.

Según los cálculos realizados por El Observador a partir de las proyecciones de tipo de cambio e inflación de Uruguay y sus principales socios comerciales –recopiladas por el Banco Central (BCU) y la agencia Bloomberg–, durante 2011 el país perderá competitividad con seis de sus ocho principales socios comerciales, incluyendo los tres mayores demandantes de productos uruguayos.

Estados Unidos, Argentina y China serán los países frente a los cuales los productos uruguayos se encarecerán en mayor proporción. En el caso del mercado estadounidense, la competitividad medida a través del tipo de cambio real se reducirá 10%, mientras que frente al país vecino la pérdida será de 9%.

Las proyecciones arrojan una caída del indicador de tipo de cambio real bilateral de Uruguay y Alemania de 6,5%, mientras que frente a Brasil y China, la caída será de 5,5% y 4,4%, respectivamente.

Los mercados de Brasil, China y Argentina son los mayores destinos de las exportaciones uruguayas y, junto con Estados Unidos, los principales proveedores de productos importados.

La pérdida de competitividad implica un encarecimiento relativo de los bienes y servicios de origen uruguayo, lo que dificulta su ingreso en el mercado exterior –o reduce el margen de ganancia de las empresas, lo cual repercute en menos producción e inversiones– y alienta la importación sustitutiva de bienes y servicios locales.

Según las proyecciones de los expertos encuestados por Bloomberg y el BCU, se espera que el dólar en Uruguay baje 6%, punta a punta, durante todo este año, hasta los $18,889.

Solo en Rusia la apreciación de la moneda fue mayor a la uruguaya, con una baja en la cotización del dólar de 8,1%. En el caso brasileño, el escenario esperado para fines de este año es de una caída de 2,4% en la moneda estadounidense.
Momento de alerta

Durante los últimos meses, la prioridad del gobierno se concentró en el control de la inflación. En ese sentido, la baja del dólar de 6,25% en lo que va del año contribuyó a suavizar el alza de precios.

Pero algunos expertos llaman la atención sobre los cambios en la coyuntura internacional.
Un reciente informe elaborado por el instituto Cinve señala que un cambio en la tendencia alcista de las materias primas alimenticias junto con una apreciación del dólar, podrían ser desfavorables para la economía uruguaya.

“Existe la posibilidad de que ante un mayor deterioro de las economías europeas se registren conductas del tipo fligth to quality, que deriven en el desarme de posiciones en commodities de los inversores internacionales, caídas en dichos precios y una mayor fortaleza del dólar”, señala el Centro de Investigación Económica.

La incertidumbre que genera la crisis de deuda europea en países como Grecia, Portugal, Irlanda y España despierta nuevos temores en los inversores internacionales, que deshacen posiciones en los activos más riesgosos y se colocan en posiciones conservadoras.

La caída en el precio de las materias primas y el debilitamiento de las monedas emergentes serían consecuencias directas de un agravamiento de los problemas en los países desarrollados.

Ante ese escenario, sostiene el instituto Cinve, “Uruguay no debería desalinearse respecto de la evolución de las paridades cambiarias de sus principales socios comerciales, lo que derivaría en una reversión de la trayectoria del tipo de cambio nominal”.

Ni siquiera, aseguran los expertos, puede deducirse que la caída de los precios internacionales traería consigo una moderación de las presiones inflacionarias, debido a que el efecto se vería anulado por una suba del tipo de cambio a nivel local.

El Índice de Precios al Consumo (IPC) registró un aumento interanual de 8,34%, con lo cual acumula cinco meses consecutivos de aceleración en el crecimiento, aun cuando el gobierno implementó medidas de corte monetario –aumento de la tasa de interés de referencia y suba de los encajes bancarios–, junto con otras iniciativas de carácter heterodoxo, como la facilitación de importaciones de productos de alta ponderación en la canasta de consumo.