El gobierno uruguayo reconoció que los acuerdos salariales alcanzados por empresas y trabajadores en la última ronda de algunos Consejos de Salarios contribuyen a generar presiones sobre los precios, debido a que varios sectores no respetaron los lineamientos oficiales y pactaron ajustes desligados de la productividad y de los objetivos antiinflacionarios.

A pesar de que en la negociación tripartita el gobierno “impulsó pautas consistentes con la reducción de la inflación y el mantenimiento de la competitividad de los sectores comercializables”, la autoridad monetaria reconoce que “en algunos sectores se han acordado incrementos por encima de la inflación que no están atados a incrementos de productividad”.

Preocupación. La institución ve con preocupación el crecimiento del consumo privado, superior al de la economía en su conjunto durante el último año. El incremento de la demanda genera presiones adicionales sobre los precios al consumo debido a que la economía se encuentra “en un nivel de producto al límite de su capacidad potencial”, según señalan las autoridades.

El Banco Central de Uruguay señala que la inflación está hoy “entre las principales (preocupaciones) de la política económica” y restó importancia a la evolución del dólar.

Además, afirmó que la baja en el precio del billete verde durante los últimos meses no generó “impactos relevantes sobre el nivel de competitividad de la economía” y que, de hecho, “los valores actuales del tipo de cambio real están próximos al de equilibrio de (los) fundamentos”.

La autoridad monetaria señaló que a pesar del aumento de 8,17% de los precios al consumo en los últimos 12 meses, la inflación subyacente se ubica en un registro de 9,99%, acelerada por el aumento de los bienes no transables, aquellos que responden fundamentalmente a la evolución de la demanda interna.

Encajes. En ese marco, el gobierno no descarta ninguna medida para desacelerar el alza de precios. El presidente del Banco Central, Mario Bergara, manejó ayer la posibilidad de elevar los encajes bancarios, en especial, para el incremento marginal de los depósitos.

En un evento empresarial organizado por WTC FreeZone y Bloomberg, el titular del órgano rector de la política monetaria afirmó que la institución “no descarta utilizar elementos de encaje”. El coeficiente de encajes bancarios indica el porcentaje de los depósitos en poder de los bancos que deben mantenerse líquidos, es decir, que no se pueden prestar ni invertir.

“En 2008 se subieron los encajes, después tuvimos un proceso de drástica reducción, al punto de que hoy los encajes bancarios son de los más bajos de América Latina y notoriamente están por debajo del encaje técnico”, sostuvo.

El jerarca manifestó que, en los últimos años, “varios países emergentes han comenzado a reutilizar los encajes bancarios como elementos no convencionales de política monetaria y no como objetivos de liquidez bancaria”.

En teoría, una suba de encajes desincentiva la oferta de créditos y reduce el circulante de dinero en la economía. Por esa vía quita presión sobre el nivel de precios.

La medida que estudia el BCU no se refiere a los encajes medios que se aplican sobre la

totalidad de los depósitos de los bancos. Según señaló Bergara, la autoridad monetaria estudia la implementación de encajes marginales, que afectan únicamente el incremento de los depósitos.

Sostuvo además que, una vez que tenga el dato de inflación de abril –que se publicará el 3 de mayo–, el BCU evaluará junto al Ministerio de Economía la necesidad de reforzar las medidas.

Por otra parte, el titular del BCU defendió las metas de inflación como instrumento para mantener la estabilidad y restó trascendencia al hecho de que el alza de precios se ubique por fuera del rango fijado.

“Las autoridades van a tomar las medidas que tengan que tomar para que la inflación converja a ese objetivo”, aseguró. “El objetivo de inflación no es una cuestión de pegarle al patito, sino de dar una señal de orientación que debe ser creíble”, sostuvo Bergara.

“Si hubiéramos mantenido la meta más alta que teníamos antes (de 3%-7%), hoy seguramente la inflación sería más alta y las expectativas de inflación serían más altas”, agregó el jerarca.