Comprar en un supermercado una botella de agua puede representar un gasto de 4,30 bolívares (US$1) en Caracas. Un almuerzo sencillo bordea los 70 bolívares (US$16). Y un carro con un motor de 1.0 litros que en Ecuador puede costar US$12.140, en la capital venezolana vale 116 mil bolívares (unos US$26.000).

El venezolano convive con precios altos, especialmente en el rubro de alimentos. En los últimos seis años, el país ha lidiado con la mayor tasa de inflación de la región. El 2011 cerró en 27,6%.

Y aunque la inflación anualizada en agosto se situó en 18,1% y supone una reducción del 7,7% frente a igual periodo del año pasado, ese es un problema que inquieta a los venezolanos y que el gobierno de Hugo Chávez no ha podido resolver completamente, a pesar de que impuso un control de precios y de cambio. La tasa es 4,3 bolívares por cada dólar.

El manejo económico del régimen, que busca extender su presencia por seis años, con lo que completaría 20 en el poder, ha sido fuente de cuestionamientos del candidato opositor Henrique Capriles. Con Chávez compiten para las elecciones del 7 de octubre otros cinco aspirantes con menos posibilidades en los sondeos.

Al presentar su plan para sus primeros cien días, en caso de ganar, Capriles se comprometió esta semana a aumentar el salario mínimo a 2.500 bolívares (US$581) y mantenerlo indexado a la inflación mientras esta no descienda a un dígito.

En pleno año electoral, Chávez avaló un aumento y este mes el salario mínimo llegó a 2.047,52 bolívares (US$ 476), con el fin de incrementar el poder adquisitivo del trabajador, que ha estado mermado por la inflación. Según el presidente venezolano, el nuevo salario se convierte en el más alto de América Latina.

José Guerra, quien forma parte del equipo económico que trabajó en el plan de gobierno de Capriles, descartó que el salario mínimo sea el más alto como aduce el mandatario. “Si tomamos en cuenta el tipo de cambio promedio de la economía, el salario mínimo de Venezuela está por debajo de Argentina, Uruguay y Brasil”, explicó.

En las calles de la capital existe la percepción de que si bien hay un alza en el salario básico, este aún es insuficiente para cubrir la canasta. En julio, ésta demandaba unos 3.600 bolívares, es decir, el salario sólo alcanzaría a cubrir cerca de 57% de la canasta, según datos del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores.

Incluso profesionales, con un ingreso mayor, sienten insatisfacción en el rendimiento de sus ingresos frente a sus gastos. Un ingeniero, de 30 años, indicó que “lo único barato en Venezuela es la gasolina, porque el costo de vida es muy elevado”.

La caída de la producción nacional, especialmente de alimentos, es otro aspecto que agrava la inflación. Y eso ha empujado las importaciones.

El gobierno de Chávez reconoció la semana anterior que el país importa cerca del 40% de los alimentos que consume. Pero hay quienes hablan de cifras mayores si se lo ve y compara por sectores.

Juan Plaja, docente de la Universidad Central de Venezuela, sostuvo que en bienes de capital el país estaría importando casi el 85% de lo que requiere. “Aquí no producimos maquinarias, neveras... No tenemos una gran industria de bienes de capital y las que tenemos se han ido deteriorando y eso no tiene efectos en la actividad real”, dijo.

Según él, existe un estancamiento del sector productivo y considera que el crecimiento económico que muestran las estadísticas oficiales está ligado a factores de demanda, fundamentalmente vinculadas a importaciones.

Ya en el conjunto, las cifras macroeconómicas oficiales describen que Venezuela ha tenido siete trimestres consecutivos de crecimiento hasta junio y este año se estima que podría tener una expansión del 5%. El martes pasado, en una rueda de prensa, Chávez habló de una economía en crecimiento y muy sólida. Y hasta descartó devaluar la moneda, el bolívar, por el buen desempeño económico, que –según él– es por las políticas aplicadas por su gestión.

La oposición, sin embargo, asocia ese crecimiento a los altos ingresos petroleros de Venezuela y que en las últimas semanas le han permitido percibir más de US$100 por barril. Pero estima que no sólo se debe depender del petróleo, sino del impulso a la producción.

Sary Levy, doctora en estudios del Desarrollo y máster en Economía Internacional, dijo que para tener mejores resultados en la economía es necesario establecer reglas del juego claras en las que participen los sectores público y privado, para permitir que la producción nacional sea competitiva.

Hugo Chávez. En su programa económico, el presidente Hugo Chávez plantea alcanzar la capacidad de producción de crudo hasta 4 millones de barriles diarios para el 2014 y 6 millones para el 2019. Propone, además, impulsar y afianzar algunos proyectos para el montaje de plantas en el área automotriz, electrodomésticos, transformación de plástico y envases, entre otros. También proyecta la industrialización del sector construcción para atender la satisfacción del desarrollo de viviendas, equipamiento urbano e infraestructura.

Henrique Capriles. No entregará recursos originados del petróleo a otras naciones, sino que los usará para atender los problemas locales. Subirá el salario mínimo a 2.500 bolívares y creará el Fondo para el empleo de jóvenes y adultos mayores, por 2.500 millones de bolívares. De triunfar, planea 100.000 nuevos empleos en los primeros 100 días de gobierno.