En Venezuela las personas se sienten cada vez menos confiadas y desmotivadas a comprar bienes duraderos y "enterrar" sus inversiones en el país, como vehículos, apartamentos, casas o línea blanca. Al menos así se desprende del estudio de Datanálisis sobre el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de agosto de este año.

La investigación, realizada para indagar en la percepción de "tranquilidad" de las personas al momento de tomar la decisión de estimular su consumo o protegerse, reveló que sólo 23,3% de los encuestados tiene voluntad de invertir sus recursos en bienes duraderos. Esto indica que el restante 76% no está motivado a desembolsar en objetos que lo aten al territorio nacional.

Luis Vicente León, director de Datanálisis, explicó que es el factor "más ácido" de la encuesta, la variable "más dura". "Esto revela que, aunque una persona tenga la plata, siente que el país no está bien como para enterrar el dinero", aseguró León.

Y agregó: "Esto ocurre porque el consumidor no sabe cómo le va a ir en el futuro, porque no sabe si va a perder su empleo, porque siente que eventualmente el país puede entrar en crisis, o puede perder su dinero", aseguró León.

Añadió que la explicación de este indicador es multifactorial, y puede ir, desde una percepción negativa del ambiente general del país, hasta la ausencia de créditos, que hace que las personas necesiten sacar recursos propios para adquirir estos bienes.

León agrega que de este resultado se puede concluir que el "mercado de bienes duraderos en el país está contraído".

El indicador de 23,3% revela una caída superior a los 20 puntos, si se compara con el nivel que registró en diciembre de 2008, cuando llegó a 45%. Este pico, el más alto en el histórico del indicador, ocurrió en un momento de bonanza y liquidez monetaria, propiciado por las elecciones de alcaldes y gobernadores de ese año. La medición de agosto de 2010 fue la que registró la mayor caída de los últimos 12 meses.

Economía mal encaminada

La posibilidad de comprar bienes duraderos es una de las cinco preguntas que se ponderan para determinar el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la encuesta hecha por Datanálisis.

Las otras son: cómo percibe la situación económica del país en la actualidad y dentro de un año, cómo ve la realidad económica de su familia en la actualidad y dentro de un año.

El estudio reveló que apenas 38,5% de los venezolanos percibe que la economía del país en la actualidad va por buen camino. Esto significa que la mayoría de los venezolanos, 61,5%, cree que la situación es negativa.

Si se compara con el nivel de confianza más alto de los dos últimos años, registrado en diciembre de 2008 en 49,2%, el indicador de agosto de 2010 registra una caída de 10 puntos.

León insiste en que en diciembre de 2008 imperaba liquidez electoral y también un discurso presidencial sobre el "blindaje" de la economía venezolana frente a la crisis internacional. Sin embargo, el indicador revela una leve recuperación si se compara con el de marzo de este año, tres meses después de la devaluación. En ese momento la percepción de que la economía iba por buen camino era compartida solo por 37% de los encuestados, el más bajo en dos años.

Menos confiado

El ICC general de agosto se ubicó en 40,1%, lo cual significa que la gente está en una fase de indisposición a consumir bienes.

Que el indicador llegue a este punto es para León lo "típico" en una situación económica de menor liquidez y poder de compra, alta inflación, crisis bancaria, contracción del consumo y caída del Producto Interno Bruto .

El indicador muestra una caída superior a los 13 puntos al ser comparado con el 53,9% que se registró en diciembre de 2008.

Sin embargo, el indicador de agosto muestra una leve recuperación al nivel registrado en febrero de 2010, cuando llegó a 39,1%. Éste fue el más bajo de los últimos dos años.

León explica que no todo es negativo. Que el ICC haya llegado a este tope es, también, una buena noticia, ya que detuvo su caída y entra en un proceso de estabilización. "No rompió la barrera hacia una mayor baja".

León afirma que ha habido escalones de caídas más bajas. "Y si la crisis y los problemas de abastecimiento hubiesen continuado, probablemente esta caída hubiese sido mayor", indicó León.

Asegura que, debido a esta estabilización, no espera mayores contracciones del consumo provocado por una mayor desconfianza del venezolano.

"Es decir, que cualquier recuperación o caída de la economía va a depender más de la cantidad de dinero que salga a la calle que de los indicadores de confianza".

Agrega que si el Gobierno incrementa la liquidez monetaria, probablemente se mueva el consumo. "Cuando se aumenta el gasto, mejora la percepción de confianza. También se lee al revés: si ese gasto se contrae, se deteriora la confianza del consumidor", explicó León.