Los ingresos ordinarios de Venezuela crecieron mucho más de lo que había presupuestado el gobierno para 2010, pero los gastos superaron con creces las cifras estimadas. Esta es una historia recurrente en la economía del país. Sin embargo, por más que las autoridades monetarias y financieras continuaran con su agresivo plan de endeudamiento, esta política de financiamiento solo cubrió la cuarta parte de los egresos ejecutados el año pasado.

Cifras publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV) sobre la gestión fiscal del gobierno central revelan que 21% del gasto fue financiado con los recursos percibidos por la colocación de bonos de deuda principalmente en el mercado interno, los cuales registraron una suma de 40.007 millones de bolívares fuertes (US$9.300 millones).

Los datos oficiales reflejan que los gastos ordinarios realizados durante el año 2010 cerraron en 228.993 millones de bolívares fuertes, mientras que los ingresos ordinarios en Bs.F. 162.561 millones. La diferencia entre estas dos cifras indica que el Gobierno finalizó con una gestión deficitaria por 66.431 millones de bolívares fuertes, lo que se traduce en un déficit fiscal de 3,8% del Producto Interno Bruto (PIB).

"La gestión financiera del gobierno mostró un mayor crecimiento nominal en los ingresos con respecto a los gastos, lo cual resultó en una disminución del déficit financiero y primario en términos del PIB", resaltó el ente emisor en un informe entregado a la Asamblea Nacional (AN) sobre los resultados económicos del año pasado.

Al hacer una comparación con el manejo fiscal puesto en marcha en 2009, se observa que el endeudamiento cubrió 16,78% de los gastos del gobierno central, que durante ese período fueron de 187.219 millones de bolívares fuertes. Los recursos logrados por la emisión de bonos finalizaron en Bs.F. 31.407 millones.

¿Cuánto por títulos?. El informe del BCV señala que al cierre del ejercicio fiscal de 2010, los bonos emitidos en moneda extranjera alcanzaron 6.323 millones de bolívares fuertes, monto que resulta inferior al del año 2009, cuando se emitieron Bs.F. 8.600 millones.

Mientras tanto, la colocación de papeles de Deuda Pública Nacional (DPN) sumó 25.494 millones de bolívares fuertes, una cifra superior a los Bs.F. 22.763 millones emitidos en 2009.

Las Letras del Tesoro a corto plazo, mecanismo usado principalmente para obtener financiamiento interno de forma expedita, alcanzaron la cifra de 17.116 millones de bolívares fuertes en 2010. Durante 2009, este monto acumuló Bs.F. 8.481 millones.

Superado. El gasto público de la administración central registró una variación nominal de 24,5% durante el año pasado, pero en términos reales reflejó una caída de 3,5%. Analistas consultados señalaron que este comportamiento trajo como consecuencia una mayor recesión económica en el país.

Explicaron que cuando una economía atraviesa por una recesión, es necesario aplicar medidas anticíclicas, como la expansión del gasto o inyección fiscal.

No obstante, el accionar del Gobierno no reactivó la economía, que permaneció deprimida como consecuencia también de la caída de la inversión privada.

Las cifras del BCV muestran que los egresos ordinarios de la administración central aumentaron 6,6% en 2009 en términos nominales en comparación con 2008; mientras que durante 2006 el aumento fue de 50% con respecto al período fiscal de 2005, convirtiéndose este año en el de mayor gasto público.

¿Cómo va 2011?. Hasta la fecha, se desconocen las cifras sobre ingresos y egresos del Gobierno para los dos primeros meses del año 2011. La Oficina Nacional del Tesoro (ONT) informaba mensualmente sobre la ejecución del presupuesto. Sin embargo, desde que se inició el año dejó de suministrar esta data.

Analistas reiteran que las cifras oficiales sobre la situación fiscal del Gobierno están cargadas, cada vez más, de una gran opacidad y poca transparencia. La poca información sobre los fondos extrapresupuestarios que maneja el Ejecutivo es un ejemplo de ello.

Lo que sí se puede afirmar es que los fondos se nutren con recursos extraordinarios provenientes del petróleo y en menor medida de la recaudación tributaria. Los consultados sostienen que en los últimos años el Gobierno ha preferido utilizar lo menos posible los fondos paralelos, y financiarse con endeudamiento público, a pesar del costo que pueda significar.

Para el futuro se estarían comprometiendo los ingresos que se perciban, ya que gran parte del presupuesto se deberá destinar al pago de los intereses de deuda.