Los sectores populares del país "comprenden perfectamente la irracionalidad de la actual magnitud del subsidio a la gasolina", pero al mismo tiempo temen que no serían beneficiados si el gobierno lo reduce o elimina.

Les preocupa el mal uso que pudiera dársele a esos recursos, explicó Francisco Monaldi, director del Centro Internacional de Energía y Ambiente (Ciea), del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa).

En el marco del taller "¿Maldición o Bendición? Abundancia de Recursos Naturales", Monaldi explicó que el Ciea está llevando adelante una investigación mediante la organización de grupos focales en sectores populares, cuyo objetivo es "ver cómo el país percibe a la industria petrolera".

En este momento, tal subsidio se estima entre US$11.000M y US$15.000M al año, monto que "supera todo el presupuesto de educación de Venezuela".

Comprensión. En los grupos focales conformados en sectores populares, los investigadores del Ciea han encontrado que los venezolanos de esos sectores "entienden perfectamente que se trata de un subsidio regresivo, que solo beneficia a 'los del Country Club', palabras textuales", dice Monaldi.

Añade que los sectores populares comprenden que la gasolina es prácticamente regalada y que es un subsidio que "no beneficia particularmente a los pobres".

"Es un subsidio tremendamente regresivo que beneficia, particularmente, a los sectores más pudientes y a la clase media".

Los venezolanos consultados consideran, en consecuencia, que tal situación debe cambiar y que el subsidio a la gasolina debe reducirse o eliminarse.

Dudas. Al preguntársele acerca de la posibilidad de que el gobierno suprima el subsidio a la gasolina, es decir, que aumente el precio de ese combustible, la gente expresa incertidumbre, pues piensa que tales recursos adicionales no les llegarán, que no los beneficiará, que probablemente "se los robarán".

"Hay allí un problema de credibilidad en las políticas públicas", señala Monaldi.