Es posible que la deuda pública venezolana ascienda a US$146.500 millones, según cálculos de la firma de análisis económico Econométrica. Y, de ser así, esta cantidad representaría el 58% del PIB.

El director de Econométrica, Ángel García Banchs, estima que para este año las emisiones de nuevos papeles podrían estar cercanas a los US$12.000 millones, entre bonos de la República y los de Pdvsa, en una proporción de 50% cada una.

En esa línea, los petrobonos ya estarían cercanos a esa estimación, aún sin terminar el primer trimestre del año. La petrolera estatal lanzó la oferta de sus bonos 2022 por US$3.000 millones el 9 de febrero de este año, y además hizo la ampliación de los títulos 2017 en enero por US$3.150 millones.

No hay duda en que una próxima emisión vendrá. Rafael Ramírez indicó en su interpelación en la Asamblea Nacional que Pdvsa financiaría los proyectos habitacionales del Estado a través de nuevas ofertas de petrobonos.

Y, en efecto, para García Banchs, el uso del endeudamiento es lo que inquieta: "La preocupación no es tanto el tamaño de la deuda sobre el PIB, que es altísimo, sino para qué se está destinando", dice el economista.

Se refiere a que estos ingresos deberían dirigirse a aumentar la capacidad productiva.

"Al final se está utilizando para gasto social de Pdvsa, pago de dividendo, para mantener el tipo de cambio sobrevaluado, importaciones baratas o compra de activos financieros", indica el economista.

Y falta. En la estimación de Econométrica se suman también otros US$12.000 millones que provendrían del Fondo Chino.

De este acuerdo el gobierno dispuso de US$4.000 millones en 2010 de los US$20.000 millones que pudieran estar disponibles, según el convenio.

Lo único a restar a esta nueva deuda del año son los compromisos de pago que asumirá el Estado por vencimientos de papeles en 2011; que significan un desembolso que alcanza los US$3.000 millones.

Es que, según la firma económica, en el 2010 la deuda pública del país fue de US$126.000 millones. Econométrica recuerda que la deuda de Pdvsa fue de US$26.600 millones. Se agregan otros US$99.400 millones en emisiones de la República. Y, además, por lo menos otros 21.800 millones de dólares en cálculos por demandas en el extranjero, como por ejemplo la de Exxon Mobil. Aunque en este caso el primer fallo fue favorable a Pdvsa.

Lo que no es deuda para Finanzas. El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, señaló en su interpelación en la Asamblea Nacional que la deuda pública solo correspondía a 18,6% del PIB; pero esto sin incluir la deuda emitida por Pdvsa, ni tampoco los préstamos recibidos por el Fondo Chino o alguna estimación por los litigios internacionales.

La cuenta de Giordani arroja una deuda pública de solo 34.200 millones de dólares -el 18,6% que indicó, sobre el PIB en dólares informado por Merentes-. Sus números se realizaron con base en la tasa de cambio de Bs.F. 2,60 por dólar.

Sin embargo, para García Banchs las ofertas de bonos emitidos por la petrolera estatal deben incluirse entre la deuda del Estado: "Es importante incluir Pdvsa. Es fundamental no desvincular su deuda con la de la República. Son los números del sector público restringido, es decir, sin las empresas financieras, sin los bancos", explica el economista.

Indica que el balance de Pdvsa y la República están íntimamente vinculados. Incluso señala que al dejar de pagar los globales en algún momento, no tendría sentido cumplir con los petrobonos; pues ya los mercados internacionales no apostarían a la deuda venezolana en general.

Según los cálculos de Econométrica, si Giordani hubiese presentado las cifras a Bs.F. 4,30 por dólar, la deuda representaría el 54% de la producción nacional. Si esta relación se hiciera tomando en cuenta el tipo de cambio que se maneja en el Sitme -Bs.F. 5,30 por dólar- la relación sería de 63%. Esto sumando lo que el ministro no incluyó.

Endeudados, pero con dólar barato. Para el director de Econométrica es clara la intención de la emisión de deuda: el muro de contención de la divisa. "Emitiendo deuda se logra mantener un dólar artificial barato".

El economista indica que ya la renta petrolera no es suficiente para cumplir con ese objetivo; y tampoco se puede seguir recurriendo a los traspasos de las reservas internacionales.

"El Gobierno lo dice claramente. Se emiten títulos con cupones altos para mantener un tipo de cambio bajo".

Según García Banchs, la intención es que aumenten las importaciones y que la gente pueda ahorrar más en divisas. "Se sienten más ricos, pero es una sensación artificial de riqueza". Y esto porque al final los dólares que recibe el país no se quedan para inversión real sino que siguen impulsando fuga de capitales.

"Lo que va a compra de maquinarias y equipos, por ejemplo, a la expansión de la producción, es muy poco".