El panorama de escasez de alimentos y otros productos básicos, déficit fiscal, inflación y especulación no se soluciona modificando la paridad bolívar-dólar.

La expectativa de devaluación de la moneda ha sido alimentada ex profeso por algunos expertos desde el año pasado para satisfacer intereses personales o de grupos económicos nacionales e internacionales, haciéndole un inmenso daño al país, ya que los especuladores utilizan esto como argumento para justificar el aumento de precios.

El gobierno ha guardado silencio y, hasta ahora, no ha dicho qué decidirá en materia cambiaria. Pero la amenaza está allí, presente.

Por las razones antes expresadas he considerado un deber exponer un concepto diferente que, por lo demás, tiene una sólida base racional y lógica.

Ante el evidente deterioro de la capacidad de compra del bolívar fuerte, se debe crear una nueva moneda sólida, a la par del dólar, el bolívar oro, respaldado por dos riquezas de Venezuela que tienen un valor irrefutable: el petróleo, que se transa en dólares y el oro, que también se negocia en divisas. Ambos se erigen como los instrumentos de reserva monetaria por excelencia, aceptados universalmente.