Algunos de los proyectos anunciados por el presidente Chávez son de vieja data, mientras que otros son desconocidos hasta por los propios involucrados.

Pese a las dificultades que ha enfrentado la industria automotriz nacional tras cuatro años de caída en la producción y ventas, el Ejecutivo tiene previsto allanar el camino para que al menos dos nuevas ensambladoras ingresen al país, al tiempo de anunciar que la mayor productora y comercializadora del mercado, General Motors, espera duplicar su producción con miras a exportar hacia Brasil y el Caribe.

Según informó el presidente Hugo Chávez, tanto la francesa Renault como la japonesa Yamaha Motors estarían interesadas en producir en Venezuela vehículos de pasajero y camiones, respectivamente.

También señaló que los ejecutivos de General Motors Sudamérica habrían presentado un plan para que sus plantas de Valencia y Mariara (Carabobo) trabajen a plena capacidad y produzcan unas 120.000 unidades anuales.

Sorprendidos por el anuncio, voceros de empresas en el país prefirieron abstenerse de opinar al respecto por desconocer detalles del plan, mientras que los representantes de Renault no estuvieron disponibles para ofrecer declaraciones.

Dudas a granel

La información deja muchas interrogantes, toda vez que se habla de un supuesto incremento de la producción de autopartes por parte de GMV, empresa que no produce autopartes sino que se sirve de proveedores nacionales e internacionales para acometer sus labores de ensamblaje.

Asimismo, se habla de elevar la producción a 120.000 unidades anuales, más del doble de la manufactura actual, afectada por problemas con el suministro de dólares y de permisos para la importación de materiales.

"Un incremento de la producción nacional de vehículos es poco probable en las actuales condiciones. Es preciso que el gobierno entienda que la industria necesita fluidez de divisas para poder operar con normalidad", afirma una fuente del sector que prefirió el anonimato.

Destacó igualmente que la posibilidad de exportar vehículos hacia Brasil es poco menos que una fantasía, tomando en cuenta que la industria brasileña está en capacidad de producir (que no solo ensamblar) más de 3,5 millones de autos al año, una manufactura que satisface la demanda interna y permite exportar más de 500.000 unidades cada año.

A la francesa
Que Renault haya planteado volver a ensamblar en Venezuela (lo hizo hasta 1995) no es tema nuevo. De hecho, en 2009 firmó una carta de intención con el consorcio venezolano que ensamblaría los vehículos chinos Great Wall para manufacturar al menos dos de sus modelos en esa factoría.

Pero el proyecto nunca vio la luz. Aunque el consorcio privado invirtió más de $50 millones en la planta ubicada en Guacara (Carabobo), el acuerdo de ensamblaje no se concretó y Renault quedó fuera del plan, que aún aguarda por su aprobación.

Sin embargo, en 2010 Philippe Cornet, director general de Reanult Venezuela, anunció que la empresa había presentado a la consideración del Ejecutivo un nuevo proyecto de ensamblaje, el cual contemplaba la sociedad con el gobierno.

Sin ofrecer mayores detalles del proyecto, Cornet señaló en ese momento a El Mundo que "la corporación ha creado sociedades de este tipo con los gobiernos de Irán, Turquía y Rusia, entre otros", lo que daba pie a la sociedad con el Estado venezolano.

Algo más que motos
Cuando en 2008 entró en vigencia una nueva política para el sector automotor, no fueron pocos los proyectos de ensamblaje que recibieron los ministerios del área. Entre ellos estaban ocho planes para la producción de motocicletas.

Yamaha figuraba en la lista de solicitantes de autorización, un permiso que cuatro años después aún espera por su concreción.

"La aprobación oficial está, pero aún se encuentran en negociaciones sobre la operatividad de la empresa", afirmó Luis Scarccio- ffo, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Motociclo (Cavem).

No obstante, el vocero destacó que el proyecto de ensamblaje de Yamaha anunciado por el presidente Chávez no se refiere al de motos sino a un nuevo plan para la producción de camiones, una división menos conocida de la corporación japonesa en estas latitudes.

Otro proyecto más
El supuesto plan de ensamblaje presentado por Yamaha Motors sería el sexto en la lista que desde 2008 manejan los despachos del área, de los cuales solo dos han conseguido ser aprobados.

El primero es para la fabricación de camiones y maquinarias pesadas con tecnología bielorrusa, aprobado en el marco de acuerdos binacionales firmados por los presidente de ambos países.

El segundo se refiere al proyecto presentado por el Consorcio Industrial Venezolano de Tecnología China (Civetchi) para la producción de camiones de la marca asiática DongFeng, el mayor fabricante de camiones y autobuses de esa nación y cuya planta se prevé sea inaugurada en septiembre próximo.

Para la entrada en funcionamiento de la fábrica ubicada en la zona industrial de Valencia, la empresa debió ceder la mayoría accionaria al Ejecutivo, un caso similar a lo que ocurrió con la Corporación ZGT, ensambladora de los autos chinos de la marca Chery, cuyo capital accionario es compartido con el Estado.

Cabe destacar que según las nuevas normativas que rigen las asociaciones con el gobierno, ambas compañías pasan a ser consideradas como empresa públicas.

Del mismo modo, es propicio recordar que gracias a este acuerdo, Civetchi se ha beneficiado del otorgamiento de licencias de importación, de las cuales al cierre del primer se