Las expectativas de los empresarios venezolanos y analistas sobre el comportamiento de la economía en 2011, no son las más optimistas. Inflación de 32%, ajuste del tipo de cambio oficial a casi seis bolívares por dólar y una contracción de - 0,1% del Producto Interno Bruto son algunos de los indicadores previstos.

Así se desprende de la encuesta de coyuntura realizada en el marco del foro "Perspectivas Económicas 2011", organizado por la Cámara Venezolana-Americana de Comercio e Industria (Venamcham), según la cual la mayoría de los consultados estima que habrá un nuevo ajuste cambiario que ubicará la tasa en Bs.F. 5,97 por dólar.

Punto de especial interés resulta que aun cuando 61% de los encuestados planea realizar inversiones este año (frente a 54% que lo haría en 2010), solo un tercio de ellos inyectará mayores recursos que en el ejercicio anterior; porcentaje que contrasta fuertemente con los resultados de la encuesta de 2010, cuando 57% de los empresarios dijo que realizaría inversiones superiores que el año precedente.

Esto queda subrayado cuando se observa que apenas 25% de los encuestados invertirá en el desarrollo de nuevos productos, porcentaje que se redujo a la mitad en comparación con el análisis realizado a principios de 2010.

El río suena. Si un anuncio causa resquemores entre el gremio empresarial, es la posible implementación de una Superintendencia de Costos y Precios, tal como lo señaló la semana pasada el presidente Hugo Chávez.

De hecho, apenas 4% de los participantes en la encuesta de Venamcham opina que ayudará a combatir la inflación, mientras que 76% estima que traerá escasez de productos, y 65% considera que es un desestímulo a la inversión.

En este mismo orden, entre los factores que afectan el proceso productivo, figura el control de precios como uno de los más importantes junto a la corrupción, inseguridad jurídica, aumento de costos por la devaluación y la limitación al derecho a la propiedad.

Concordancia plena. En sintonía con la opinión de la mayoría de los participantes en el foro organizado por Venamcham, el economista Orlando Ochoa estima que las perspectivas para el país no son muy alentadoras, pues considera que los esfuerzos del Ejecutivo por implantar un sistema de producción comunal se han convertido en "un severo factor adverso para enfrentar la recesión".

Según sus cálculos, y tomando en cuenta que se mantendrá el "acoso" a la industria y al agro, así como la contracción del sector hidrocarburos, la economía nacional reportará en 2011 una caída de 0,7%, causada particularmente por el descenso de 1,5% del PIB petrolero y de 0,5% en la actividad no petrolera.

Respecto al comportamiento de la inflación, cree que será prácticamente imposible para el Gobierno mantener a raya este indicador, el cual estima cerrará el año en 32%, siempre dependiendo del ajuste de precios de los rubros regulados que se autorice.

"Es imposible bajar la inflación con un panorama como el que se presenta", dijo Ochoa, al tiempo que precisó que la falta de liquidez podría inducir la corrección de la tasa de cambio pautada por el Sitme, la cual podría ajustarse en alrededor de Bs.F. 6 por dólar; ello con la idea de no alterar el cambio Cadivi (Bs.F. 4,30 por dólar) para evitar mayores distorsiones en la economía.

Coincidiendo con Ochoa, el presidente de Venamcham, Carlos Henrique Blohm, señaló que la inflación para este año podría ser "similar o incluso superior" a la registrada en 2010 (22,1%).

Sobre la balanza comercial con Estados Unidos, Blohm recordó que el intercambio se vio potenciado en 2010 por los altos precios del petróleo (superó los 40.000 millones de dólares), "y este año podría ser ligeramente más alto", dependiendo del incremento de precios del barril de crudo.

Talentos en fuga. "Por primera vez en la historia de Venezuela, estamos exportando más talentos de los que importamos, lo que demuestra que no estamos haciendo lo necesario para retener nuestros cerebros".

Con esta conclusión, el presidente de la headhunter Kornferry International, Raúl Maestres, dejó claro que Venezuela está perdiendo su capital humano por dos razones fundamentales: las precarias condiciones salariales y la inseguridad personal.

Números en mano, Maestres señaló que tras la aplicación del control de cambio, las condiciones del salario real medido en dólares comenzaron a experimentar un rápido deterioro.

Recordó que mientras en 2001 un salario promedio anual de un gerente (Bs.F. 79 millones) correspondía a US$104.367, un año después y tras la primera devaluación un sueldo anual de casi Bs.F. 1.000 millones se redujo a US$64.844; y para 2010 un paquete anual superior a Bs.F. 400.000 apenas se traduce en US$50.000.

"No estamos siendo competitivos en sueldos y eso está ocasionando que muchos jóvenes talentos estén migrando", dijo.

Asimismo, señaló que con una tasa de homicidio que se incrementó más de 768% entre 1999 y 2007, la prioridad de los jóvenes profesionales es buscar trabajo en países que garanticen su integridad personal, aun cuando la relación costo-beneficio de radicarse en otros países sea adversa.

"Las empresas deben ser más efectivas en crear mecanismos de retención de personal", acotó el experto.