Caracas. Una controversial reforma legal con la que se busca controlar la cotización del "dólar paralelo" en Venezuela entró en vigencia esta semana, mientras se espera que el Gobierno y el Banco Central hagan algunos anuncios en el marco del control de cambios vigente desde 2003.

El presidente Hugo Chávez aseguró el fin de semana que la reforma parcial a la Ley Contra los Ilícitos Cambiarios es necesaria para combatir a los especuladores financieros, en momentos en que el dólar paralelo toca máximos históricos y el país es azotado por una galopante inflación.

Está previsto que el ministro de Economía y Finanzas, Jorge Giordani, y el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Nelson Merentes, den una conferencia de prensa a medios oficiales a las 11.00 hora local (15.30 GMT) para anunciar algunas medidas cambiarias.

La reforma legal, sancionada la semana pasada por la Asamblea Nacional, le da exclusividad al BCV para la compra-venta de divisas -en monedas o títulos valores- a fin de obtener la liquidación de saldos en dólares, para sí o para sus clientes, por su enajenación antes del vencimiento.

Esto impide a bancos e intermediarios bursátiles hacer operaciones de permuta de títulos valores -del que deriva el "dólar permuta"-, al que recurren miles de inversionistas para comprar divisas legalmente al margen del control de cambios, que limita los dólares que particulares y empresas pueden adquirir a tasa oficial.

El Gobierno tiene varios días asegurando que le cerrará el paso a los especuladores cambiarios y ha amenazado a intermediarios bursátiles y hasta páginas de internet con allanarlas.

De hecho, autoridades venezolanas allanaron este lunes dos casas de bolsa por presuntas irregularidades cambiarias, como parte de un plan de Chávez para incrementar el control gubernamental sobre el mercado no oficial de divisas.

La semana pasada, las autoridades allanaron cuatro casas de cambio presuntamente ilegales y detuvieron a una persona como parte del operativo para luchar contra la "especulación".

Pese a que Chávez devaluó la moneda local en enero y fijó dos tipos de cambio oficiales -de 2,6 bolívares por dólar para importaciones esenciales y de 4,3 bolívares para una amplia gama de compras al exterior-, el mandatario no ha podido frenar el ascenso del dólar permuta, que llegó hasta 8,2 bolívares/dólar.

Este ascenso dispara la inflación al encarecer las importaciones en un país que compra en el exterior 90% de los bienes que consume, y podría retrasar la salida de la recesión en la que se sumió el país desde 2009.