Caracas. Venezuela cerró los cuatro primeros meses del año con una inflación acumulada de 11,3%, generada por un alza de los precios de productos sujetos a control y como consecuencia del impacto de la devaluación decretada en enero pasado. Pero otros factores surgen hoy en día que atentan contra la estabilidad del mercado interno y que amenazan con crear mayores presiones inflacionarias en el transcurso del año.

Las advertencias del Ejecutivo de nuevas expropiaciones y mayores regulaciones en el sector comercial y productivo, además de un marcado aumento del dólar paralelo con el cual se sustenta casi 20% de lo que se importa en el país, aparecen en el escenario económico para determinar el comportamiento de la inflación en los próximos meses.

Analistas consultados explican que el hecho de que el dólar paralelo se convierta en el principal marcador de precios para una amplia gama de bienes y servicios redunda directamente en la inflación. Sostienen que la caída de la productividad y la poca oferta en una economía en recesión también afectarán en gran medida la conformación de los precios.

Se prevé que durante el primer trimestre la economía se contraiga entre 6% y 8%. Este resultado aunado con una inflación anualizada hasta abril de 30,4% revela la actual situación del país. En un contexto así sectores claves para la economía como la manufactura y el comercio son los más afectados; mientras cae la oferta también baja el consumo, por lo que si no se reactiva la producción, se podría esperar una mayor inflación para los próximos meses.

Para rato. A juicio del profesor del Iesa, Pavel Gómez, la inflación de 5,2% registrada en abril obedece a varios factores, pero principalmente viene alimentada por el dólar permuta, así como por las actuaciones y amenazas del Ejecutivo, las cuales generarán en el futuro presiones adicionales en la conformación de los precios.

"En el año 2010 se presenta un quiebre de las expectativas. Mientras que en años anteriores se había registrado una cierta desaceleración de la inflación, especialmente de alimentos, ahora vemos un proceso a la inversa. Hoy en día, se observa un deterioro económico que conlleva a un fenómeno conocido como lo es la estanflación", señala.

Destaca que hay una contracción de la oferta -producto de las advertencias de expropiación y de mayores regulaciones-, la cual se constituye en la principal causa de la inflación pese a una caída de la demanda.

El Banco Central de Venezuela informó que los precios al mayor aumentaron en el último año 29,2%, por lo que se espera que la inflación al final de 2010 no sea menor a 30%.

"Las personas tienen poco dinero pero tienen la expectativa de que los precios van a aumentar y adelantan sus consumos aunque sea endeudándose con el uso de las tarjetas de crédito. De cara al futuro, lo que más preocupa es este quiebre de expectativas", apuntó Gómez.

Importaciones caras. Las acciones del Gobierno para atacar la escasez vendrán acompañadas con mayores importaciones aunque no se tiene claro si cuenta con suficientes divisas. Operativos del Indepabis con sus correspondientes multas, cierres o detenciones estarán a la orden el día.

El economista y candidato a la Asamblea Nacional, Hugo Faría, coincide en que la inflación tiene un alto componente especulativo y que si el Gobierno logra atacarlo, podrá disminuir las presiones inflacionarias.

"Grandes grupos económicos que se han enquistado en las cadenas de comercialización y producción se valen de su poder para imponer los precios en función de una ganancia monopólica muy elevada, esto hay que atacarlo".

Otros analistas sostienen que el Ejecutivo buscará estimular la demanda de cara a las elecciones con un mayor gasto y aumentos salariales, por lo que se esperan meses de alta inflación.

Para el economista Miguel Ángel Santos no existe ya la posibilidad de sustituir importaciones, puesto que no se ha reactivado la producción interna y los precios en el mercado externo también aumentan. "Ahora debemos seguir importando a una tasa mucho mayor. Así, aunque importes menos bienes, el gasto en moneda local termina siendo mayor".

Explica que la devaluación siempre viene acompañada de caídas en la producción y el empleo, y aceleración de la inflación. Si no se restablece la producción, la situación podría complicarse más. "Las exportaciones no reaccionan a la devaluación y terminamos importando una cantidad inferior a un monto mayor", reiteró Santos.

Aún más. Para el economista Francisco Faraco la tasa inflacionaria registrada en abril de 5,2% no volverá a repetirse en el transcurso del año, pero sí que continuarán las presiones inflacionarias. "Esta no es una inflación de tipo monetario, es de costos y de expectativas muy importantes, porque todos temen que mañana les quiten su negocio. El Gobierno está empeñado en un proceso de estatización que coloca en aprietos a la economía", dice.

Afirma que la constante confrontación del Gobierno con el sector privado hará que se profundice la caída de la oferta de bienes y servicios. "Tenemos una oferta interna cada vez más escasa, una oferta externa cada vez más cara y una caída en la demanda. El Gobierno a través de Pdvsa es quien genera dólares, por lo que es necesario que abastezca de manera satisfactoria al mercado interno, si no lo hace así seguirá el desequilibrio y una tendencia permanente hacia el alza de los precios", indica.

Señaló que a partir de ahora se observarán con mayor impacto las consecuencias de la devaluación, aunque no un efecto tan importante como el de abril. Enfatiza que "tenemos las dos enfermedades mortales de la economía, la contracción económica y la inflación. Se prevé que siga así durante todo el año".

Pavel Gómez sostiene que aunque el efecto de la devaluación estuvo rezagado, a medida que el dólar permuta pase de cierto umbral, continuarán los ajustes en los precios de aquellos bienes que no reciben divisas a tipo de cambio oficial a través de Cadivi.