La propuesta de fijar topes salariales al sector privado no fue vista con buena cara por los diputados opositores de la Asamblea Nacional, sin embargo, los oficialistas la recibieron con una amplia sonrisa.

Según fuentes del ministerio de Planificación y Finanzas, algunos miembros del gabinete ejecutivo se encuentran estudiando la posibilidad de implementar esta proposición como una "nueva medida antiinflacionaria", lo que para el presidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico del Parlamento, Ricardo Sanguino, "suena muy interesante".

Al ser consultado sobre la implementación de este proyecto, Sanguino sonrió y dijo "no tengo conocimiento de eso, pero hay que ver de qué se trata".

Seguidamente el diputado consideró que efectivamente "podría ser un mecanismo" para contrarrestar la inflación.

"Pero no creo que esté planteado en esos términos", afirmó.

Por su parte, el vicepresidente de la Comisión, Jesús Faría, destacó que "aquí hay un principio ético que establece que no pueden haber grandes diferencias en los salarios de la sociedad".

En este sentido, el parlamentario aseguró que en Venezuela se debe apuntar a una sociedad donde se aplique ese "criterio ético".

"Contrario a lo que ocurre si se toma el modelo anglosajón, donde prevalecen normas liberales en la economía y se ven grandes diferencias, al igual que en el modelo Europeo donde los salarios son muy inferiores", afirmó.

Al interrogársele sobre si la aplicación de la medida podría funcionar para bajar los altos niveles de inflación que tiene el país, Faría dijo que no y señaló que este indicador tiene que ver con dos elementos fundamentales.

En primera instancia, dijo que la inflación se debe a "la especulación desatada que hay en la economía venezolana", por lo cual uno de los proyectos que trabajarán en este período legislativo será la Ley Antimonopolio.

El diputado también argumentó que "esos niveles" se deben al "escaso nivel de desarrollo que tenemos", que se ha venido arrastrando desde hace varias décadas.

Dijo que construir ese modelo lleva tiempo. "No hemos tenido ni 10 años de tranquilidad" para implementar un modelo económico alternativo al rentismo.

"Un ejemplo de este tema es la tasa de inflación que tienen las cadenas de alimentación del Estado en comparación con las del sector privado", dijo.

"No sé si existe esa propuesta, y hasta qué punto se pueda implementar, pero tendríamos que evaluarla y analizarla", adelantó.