Dos cosas están claras para Hugo Chávez y Henrique Capriles Radonski, en 2019 el flujo de petróleo debe estar en seis millones de barriles y el total accionario de Pdvsa tiene que estar en manos del Estado.

Venezuela necesita aumentar la explotación del oro negro. La política de ambos candidatos apunta a duplicar la producción en 2019. La Faja Petrolífera del Orinoco, el mantenimiento de la estructura existente, y el desarrollo de nuevos proyectos con inversión de socios estratégicos será lo que convierta la gota de petróleo en un chorro.

El Plan Socialista 2013-2019 en materia petrolera tiene como objetivo estratégico llegar a 4 millones de barriles en 2014 y a 6 millones de barriles diarios en 2019. Las seis empresas mixtas de la Faja del Orinoco aportarán el adicional para completar la meta.

Además se definen múltiples proyectos como complejos refinadores y nuevos campos. Los recursos para la inversión que se requiere saldrán de la ampliación o establecimiento de nuevos acuerdos financieros como el Fondo conjunto China - Venezuela. Así como de los socios estratégicos.

Por su parte, Capriles Radonski tiene la misma meta 6 millones de barriles por día. Su fórmula para lograrlo además de acelerar los proyectos de la Faja del Orinoco y de nuevos proyectos de exploración y producción, habla de fortalecer el marco institucional para generar confianza y credibilidad para la inversión privada en estas áreas, y en potenciar la formación del capital humano en la industria.

Esto sin comprometer la autonomía gerencial, financiera y operativa de Pdvsa, cuyas acciones se mantendrían bajo la propiedad absoluta del Estado.

El plan de gobierno de la coalición opositora considera que la política petrolera no debe serdebe ser manejada por un ente rector que sea independiente del Ejecutivo Nacional el Presidente de Pdvsa.

Así mismo consideran que aunque se mantenga la totalidad de las acciones de la petrolera estatal, no es obligatorio hacerlo con las actividades conexas, y es importante aumentar la participación privada en la industria dado que Pdvsa no cuenta con los recursos humanos, tecnológicos y financieros para realizar la inversión necesaria.

El gobierno de Hugo Chávez aspira a continuar potenciando los convenios energéticos, con trato especial y diferenciado a las naciones según sus capacidades, como es el caso de Petrocaribe y los países del Alba, con el propósito de unir las capacidades y fortalezas de América Latina.

El proyecto de Capriles Radonski dice que algunos acuerdos deben ser revisados en pro de preservar los intereses de la Nación, que la renta petrolera debe invertirse en fortalecer la economía nacional, desarrollar la industrial, la infraestructura, y generar empleo.