El sector bancario se ve más tentado a comprar papeles que a prestar dinero al obtener más rendimiento.

La actual política de endeudamiento público es para muchos una estrategia netamente fiscal que contribuye a dar mayores recursos al gobierno para ser utilizados en su gasto corriente, pero existen diversas preocupaciones sobre el impacto que tendrá en la economía a corto, mediano y largo plazo.

Analistas consultados sostienen que el hecho de que el Gobierno se esté financiando de manera significativa en el mercado interno ha tenido aspectos positivos y negativos.

Resaltan que, por un lado, incentiva las posibilidades de ejecutar una devaluación de la moneda, sin embargo, también retrasa la aparición de mayores niveles de inflación.

Otros consideran que la oferta de bonos públicos propicia que el sector bancario nacional incremente la compra de estos instrumentos debido al alto rendimiento que reciben y retroceda en la entrega de créditos, especialmente los dirigidos al consumo.

Cifras oficiales revelan que al cierre del primer semestre del año el saldo del endeudamiento interno se colocó por encima de las acreencias externas. Una situación que no se observaba en la historia económica reciente del país, al menos en los últimos 16 años.

El Ministerio de Planificación y Finanzas reportó que la deuda pública interna del Gobierno central finalizó en junio pasado en 50.239 millones de dólares, mientras que la externa cerró en 43.350 millones de dólares.

¿Muro de contención?. El Gobierno se ha apalancado en la alta liquidez monetaria que registra la economía local desde hace dos años para colocar papeles de deuda.

Dos han sido las vías principales para llegar a este alto monto de recursos en bolívares: el control de cambios y el aumento de la base monetaria por el financiamiento que el Banco Central de Venezuela ha hecho a la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

En materia económica cuando un país registra un repunte de la liquidez, esto genera altas tasas inflacionarias; pero al parecer, el Gobierno ha logrado contener esas presiones con la colocación de títulos de deuda en bolívares.

"¿Qué es lo que ha evitado que la liquidez impacte en la inflación? Por una parte, el crédito al consumo ha crecido menos en comparación con otros años y, por otra parte, al Gobierno utilizar parte de la liquidez para financiar su gasto interno, pareciera que estuviera haciendo política monetaria con la gestión fiscal", indicó un analista económico que pidió no ser identificado.

Explica que de alguna manera el Ejecutivo ha transferido el riesgo fiscal al sistema bancario y a los depositantes, ya que estos últimos están financiando con su dinero al Fisco a tasas reales negativas y el precio de esos activos medidos en dólares será menor con un ajuste, "aquí es donde está la ganancia del Gobierno", afirma el economista consultado.

Sin embargo, el analista Leonardo Vera difiere de esta afirmación al señalar que el Ejecutivo ha fortalecido su capacidad de endeudamiento interno solo para contar con recursos inmediatos en aras de aumentar su gasto en el período preelectoral, por lo que sostiene que no ha sido un tema de política monetaria para contener la inflación.

"Los precios de los bienes no han crecido de manera significativa porque no ha habido una demanda importante o acorde con la liquidez que se registra actualmente y los bancos están haciendo esfuerzos para entregar mayores créditos", explica.

Destaca que una de las consecuencias más resaltantes a corto plazo del uso significativo de la deuda interna es una menor entrega de préstamos bancarios, ya que la rentabilidad de los bonos públicos suele ser mayor.

Por otra parte, a mediano y largo plazo se generan mayores incentivos para realizar un ajuste cambiario, al tiempo que el presupuesto de la nación deberá erogar cada vez mayores recursos para cumplir con los compromisos de pago de capital más intereses de esas acreencias.

Algunos analistas recuerdan que en países donde ha habido hiperinflación se observó que el preámbulo o una de las causas de esa situación fue el alto endeudamiento interno en el que incurrieron los gobiernos. No obstante, Vera destaca que existe una diferencia con Venezuela.

"En esas naciones, principalmente las del sur del continente, lo que pasó fue que los papeles de deuda eran comprados por los bancos centrales, es decir, estos organismos tenían que emitir dinero inorgánico para poder adquirirlos. Este no es el caso de Venezuela, ya que los mayores compradores de estos títulos son los bancos nacionales públicos y privados", indicó.

¿Hasta cuánto?. Los analistas consultados dicen que Venezuela puede seguir endeudándose internamente, ya que el Fisco cuenta con mecanismos para continuar ampliando esos compromisos.
"Si se trata de deuda interna, es muy probable que el Gobierno -que se endeudó suficientemente este año- pueda crear un mecanismo para cancelar las amortizaciones que van a vencerse el año próximo y así volver a endeudarse", destaca el economista Maxim Ross.

Explica que probablemente aumente el saldo de la deuda, es decir, lo que se tiene emitido, se cancele una parte, se vuelva a emitir y quede un saldo de deuda neta.

"En términos internos, es posible que el Gobierno se siga endeudando porque en definitiva el compromiso es en bolívares y lo puede cancelar de manera más fácil", afirma.
Donde sí parece haber restricciones -sostiene Ross- es en la deuda externa.

"Allí sí me parece que hay limitaciones bien importantes porque todavía el riesgo país está bien elevado y hay plazos que están por vencerse".

La concentración de los pagos de la deuda venezolana, especialmente de los vencimientos de las acreencias internas, se encuentra en los años 2014 y 2016, mientras que en el caso de la deuda externa existe un monto significativo en 2017. Con información de Freddy Villa