Revisar y rectificar el rumbo económico del país es la tarea impuesta al gobierno de Nicolás Maduro. El Ejecutivo y el BCV evalúan medidas para frenar la situación de crisis aguda a la que se dirige el país.

Cortar el cable rojo o el azul. Aun no lo saben. Pero en el gobierno buscan desesperadamente una salida antes de que la economía termine de hacer pum¡. Fuentes del Ejecutivo aseguran que el Banco Central de Venezuela (BCV) evalúa todas las opciones con las que se pueda frenar el impacto en la sociedad de lo que el chavismo crítico han denominado, en un informe "bomba atómica".

Todo indica que la forma de desactivar "el estallido" es cortando el elevado gasto público, subsidios excesivos, y corrigiendo políticas equivocadas como una amplia nómina pública, un sistema de divisas ineficiente, un poder popular relegado, el desestímulo de la inversión privada, la falta de garantías y reglas claras de juego para la inversión privada y extranjera, que apuntalan una inflación, desempleo y escasez galopante, así como la depresión del aparato productivo.

Además de poner orden en las cuentas fiscales, no gastar más de lo que ingresa; detener el subsidio del déficit de Pdvsa y Fonden con aportes del BCV; hacer cambios en la política de recaudación; modificar la idea de que las empresas de producción social no actúan en el mercado como las capitalistas, pues estarían en desventaja.